¿Qué hacer en Salamanca, el municipio poco conocido de Guanajuato?

Si lo que te gusta es la arquitectónica histórica, este es un paraíso que debes conocer

¿Qué hacer en Salamanca, el municipio poco conocido de Guanajuato?
Se encuentra a dos horas de Guanajuato Capital

Guanajuato es un estado lleno de joyas por conocer y Salamanca es una excelente opción para hacerlo.

Ubicada al sur del estado y a menos de dos horas de Guanajuato Capital, San Miguel de Allende y León, Salamanca es uno de los municipios más importantes de la entidad. Fue el primer asentamiento de indios otomíes, quienes lo nombraron Xidoo, que quiere decir "Lugar de tepetates"; posteriormente el virrey Gaspar Zúñiga y Acevedo ordenó bautizar el sitio con el título de su ciudad española de origen y fue así como se le otorgó el nombre de Salamanca.

El lugar es especialmente conocido por alojar el Circuito del Nopal en la comunidad de Valtierrilla, ya que las condiciones de suelo y clima lo convierten en fértil para el crecimiento de dicha cactácea, produciendo y exportando hasta 120 toneladas todos los días a diferentes partes del mundo. Existe un tour que permite conocer las huertas de cultivo y dos procesadoras ―de cosméticos y alimentos―, pues gracias a sus propiedades y nutrientes el nopal es utilizado para la creación de shampoos, cremas, geles y jabones. Posteriormente se encuentra la etapa de degustación, donde es posible disfrutar una muestra gastronómica preparada por cocineras tradicionales que exaltan el ingrediente en platillos diversos como pencas rellenas de cualquier tipo de carne o choriqueso, tamales, pastel, tortillas, salsas, licores y nopalimonada.

Respecto a los sitios de interés, se recomienda hacer un tour que incluya el Jardín Constitución, Templo del Señor del Hospital, el Templo de San Agustín, el Templo de las Tres Caídas, el Centro de las Artes de Guanajuato y el Museo Hidalgo, ya que por su relevancia histórica y belleza arquitectónica son sitios ideales para admirar.

Para cerrar con broche de oro se sugiere hacer una parada y deleitarse con las nieves de pasta ―nombre dado por su consistencia―, típicas de la región y llevarse a casa un dulce sabor de boca.


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