CÚPULA

Rufino Tamayo: Fragmentos del discurso de ingreso a El Colegio Nacional

A 30 años de su fallecimiento, reproducimos aquí un fragmento del discurso que el artista preparó para dicha ceremonia de ingreso

“DUALIDAD”. 1964. Vinelita sobre tela. Mural. Museo Nacional de Antropología. © D.R. Rufino Tamayo / Herederos / México / 2021/ Fundación Olga y Rufino Tamayo, A.C. Cortesía: Fundación Olga y Rufino Tamayo, A.C.
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El 21 de mayo de 1991, Rufino Tamayo ingresó a El Colegio Nacional. La ceremonia estuvo presidida por el Dr. Héctor Fix-Zamudio, miembro de El Colegio y presidente en turno, y el Dr. Jesús Kumate, también miembro de la institución, quien fue el responsable de dar la contestación al discurso inaugural.

A 30 años de su fallecimiento, reproducimos aquí un fragmento del discurso que el artista preparó para dicha ceremonia de ingreso. De ideas claras y comprometidas, Tamayo nos legó un texto en el que reflexiona sobre el papel del arte y del artista.

“Celebro vivamente que las puertas de El Colegio Nacional se abran el día de hoy a hombres cuya experiencia sirve a la cultura… Agradezco de un modo especial por ello, la iniciativa entusiasta del doctor Jesús Kumate para hacer que mi presencia aquí fuera posible…

Esta consideración me honra, como me honra recordar que entre los fundadores de esta comunidad que congrega la universidad del saber, Diego Rivera y José Clemente Orozco representaron, hace casi medio siglo, a la pintura, y que a mí me toca representarla ahora…El tiempo ha dado una dimensión real a las polémicas, a las ideas encontradas y a las tentativas. Ha mostrado la inexistencia de un solo camino y ha conciliado las opciones en la necesidad de las búsquedas diversas…Siempre pensé que la pintura debe nacer de una exploración incansable y estar en abierta comunicación con todo lo que afecta a las demás actividades humanas y a la realidad…

Por mi lado puedo afirmar que mi trabajo ha sido guiado siempre por la convicción de que el arte, cuando verdaderamente lo es, consiste en una manifestación absoluta de la libertad de expresión. Expresa la libertad de quien lo hace y propone la libertad a quien lo contempla, el libre juego de sus impulsos y sentimientos más íntimos…

El encuentro de sí mismo al que debe aspirar todo artista nace entonces de la rebeldía, de la satisfacción con lo dado y, sobre todo, con el destino que nos imponen la sociedad y los mayores. Se construye y se crea a riesgo de destruir lo que se hereda, lo que se ama. Hasta una herencia, por rica que sea, debe rehacerse y renacer en nuestras manos. Un pintor responde con cada cuadro a la pregunta: ¿qué es la pintura? Su respuesta puede ser una pero sus formas son muchas, porque la respuesta puede ser tan vasta o tan rica que una vida no es suficiente para acabar de demostrarla. Yo he tenido el gozo de ir descubriendo mi alma en cada trazo, en cada forma. En cada color llamado a despertar una emoción. Esto no hubiera ocurrido sin la posibilidad de encontrar cada vez nuevos problemas que resolver, dificultades que superar para dar una forma más acabada a mi idea de la pintura. No encuentro otra explicación a la pasión de pintar que ha vivido conmigo hasta ahora, acompañará siempre.

Los problemas fundamentales de un pintor son orden técnico. ¿Cómo producir el equivalente justo de los que vemos? ¿Cómo testimoniar esos otros mundos que subyacen en el nuestro, que son inseparables de él, pero tal vez invisibles para la mayoría de los hombres? Con frecuencia se habla del mundo de un pintor. Yo creo que ese mundo es un mundo de todos, extraído de la realidad, pero sentido y revelado por primera vez por el pintor.  Sólo en esta aceptación limitada usamos la palabra creación. La pintura obedece a ese modo de sensibilidad o pensamiento que llamamos poético, por contraposición al que podemos designar ideológico… No juzgamos el valor de una pintura por su tema o sus ideas sino por sus cualidades plásticas y su capacidad para significar en el orden de los poético. Yo me he sentido siempre más vinculado a este realismo poético que se dirige más a los sentidos y los instintos que a la razón del espectador… Son las soluciones plásticas, las cualidades pictóricas las que producen la poesía de un cuadro, su condición de objeto sugerente y evocador. Yo he procurado llamar la atención con mi obra sobre la necesidad de reivindicar las cualidades puras de la pintura como el sustento principal de su valor y su significación.

Tal vez por ello mi camino en la pintura ha sido el de la figuración. Mi pintura está habitada por las formas de nuestro mundo visible y como centro de ellas, por el hombre. Naturalmente, esa presencia de las cosas en mis cuadros no es a través de la copia sino de la deformación o trasfiguración poética encaminada a mostrar su esencia. Sólo así mi lenguaje plástico habla del mundo: dirigiéndose a los sentidos y buscando resonancias en la imaginación. Testimonia procesos interiores, convicciones íntimas, nuevas visiones de la realidad, y hace residir en la figuración y en sus efectos sensibles, más que intelectuales, su clara vocación humanista.

…En lo que a mí concierne, no he creído que esta preocupación por la dimensión humana deba ceñirse a las dimensiones del cuadro. El artista, como cualquier ciudadano, debe participar vivamente en el desarrollo de la sociedad a la que pertenece. Su actividad, por particular que sea, no lo exime de sus compromisos sociales…

Tales han sido las convicciones que han marcado mi línea de conducta y me han permitido hermanar la pintura con la vida. Creo en el oficio, en el paciente cultivo de las facultades y la técnica, pero también en la pintura como una forma de felicidad, como un instrumento para la vida y un acto diario como caminar o comer. Es algo que, ejecutado por la libertad, libera. Y lo hace porque es una forma de conocer, un acto de comprensión. Hoy, para mí, una prueba de sus aspiraciones universales y de su infinita capacidad de comunicación y de relación con todo lo humano, es este acto que me integra, significativamente, a esta alta comunidad del saber de México.”

  • El discurso completo se puede leer en la página de El Colegio Nacional  colnal.mx o adquirir la publicación en libroscolnal.com

Por El Colegio Nacional

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