Ciudad de las bajas pasiones: La canción que Enrique Bunbury dedicó a Ciudad Juárez

Julieta Venegas acompañaba al cantante durante este hecho

Ciudad de las bajas pasiones: La canción que Enrique Bunbury dedicó a Ciudad Juárez
INSPIRADO EN MÉXICO. La canción narra una situación que vivió el cantante

La primera vez que Enrique Bunbury se bajó de un avión desde España para llegar a México, asegura que al pisar el suelo sintió que ya había vivido en la República Mexicana

Desde ese entonces, narró el cantante zaragozano en una entrevista, amó al país y sigue haciéndolo hoy en día. Tanta es su pasión por la nación que ha dejado que su música se vea influido por ella. 

Al respecto, las melodías utilizada en “Pequeño” y “Flamingos” fueron las que más sido tocados por este país. Las piezas musicales que ha destacado de esto son “Infinito”, “Ven y Camina conmigo” y, particularmente, “La ciudad de las bajas pasiones”, una de sus creaciones que se basa en una experiencia ocurrida en Ciudad Juárez

¿Cuál es la historia de esta canción?

De acuerdo con el mismo Enrique Bunbury, la experiencia que lo llevó a escribir esta canción se dio un día que le tocó compartir escenario con Julieta Venegas en esta zona ubicada al norte del país. 

Después del show, ambos y sus bandas decidieron reunirse para beber en un establecimiento. Durante la noche cantaron narcorridos. Incluso, la pieza hace mención a Los Tigres del Norte, los Tucanes de Tijuana y el Grupo Exterminador.

Al día siguiente, los músicos y sus grupos tenían la intención de viajar en avión cuando fueron interceptados por un agente de la Aduana. Al notar que el exvocalista de “Héroes del Silencio” era extranjero, le pidieron su documentación. 

Según lo que narra el intérprete de “Lady Blue”, había dejado su pasaporte en la maleta del hotel, por lo que no querían dejarlo marchar.

Lo que aún ha sido un misterio aún es si el cantante tuvo que dar un soborno para seguir con su trayecto o en qué fecha ocurrió este hecho. El hecho es que el décimo track de “Flamingos” se convirtió en una de las letras que lo afianzó con el público latinoamericano y que la canción de tres minutos con 53 segundos narra uno de los momentos que más recuerda el compositor. 

GDM


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