Cuando Chu Huiini (Jesús Urbieta Palizada, Juchitán, 1985) vió carteles pegados por toda la ciudad advirtiendo sobre los riesgos de la pandemia, pensó en reutilizarlos como lienzos, antes de que se convirtieran en basura. Sobre los avisos de Quédate en casa, el pintor creó la serie Teoría de la conspiración, en la que usa elementos de la cosmogonía istmeña para reflexionar sobre la idea infundada de que el COVID-19 busca acabar con la humanidad.
“Fui recolectando carteles, todo empezó con el tema de la conspiración: primero dibujé un murciélago, porque se dijo que así inició la pandemia, después se habló de una avispa asesina y de ahí, dijeron que vendría una invasión extraterrestre”, cuenta el artista.
Como todo el gremio artístico, Chu Huiini ha padecido los embates de la pandemia, pero una buena noticia llegó cuando una de sus obras de la serie, fue elegida por la Bienal de Pintura José Atanasio Monroy, que organiza la Universidad de Guadalajara, desde hace 20 años.
Las cosas parecen empezar a cambiar, el artista inauguró su primera expo después de la pandemia: "Colores del Palenque", en la Galeria Oscar Román (Julio Verne 14, col. Polanco), donde también se presenta "Mitos del color. Pasado y presente del arte en Oaxaca", colectiva que reúne obras de Álvaro Santiago, Amador Montes, Francisco Toledo, Rodolfo Morales, Rufino Tamayo, Sergio Hernández, Víctor Cháca y Jesus Urbieta, padre de Chu Huiini, fallecido en 1997, entre otros.
Por Luis Carlos Sánchez
avh