CÚPULA

Nicole Chaput: Cuerpos especulativos de la anatomía femenina

Con su obra, la artista intenta renovar las tecnologías de representación de la imagen que ha tenido la figura de la mujer

CULTURA

·
ESPACIO. Karen Huber Galería. Foto cortesía: Octavio Avendaño.

Desde 2018 no me había entusiasmado un “año artístico” como este 2021. Con la primavera vino Zona Maco, cuya fuerza estuvo en el reencuentro humano después de un año de confinamiento; no sabíamos si abrazarnos, codearnos o hacer todo tipo de señas; nuestras miradas se cruzaban con una estima particular y con un cierto sentimiento de sobrevivencia. Las pretensiones quedaron enterradas ante la urgencia de dialogar, interactuar y de responsabilizarnos en común para salir adelante de esta pandemia y sus secuelas. El entusiasmo nos invadía, seguros de que esta crisis sanitaria traería consigo un renovado pacto social, cultural y artístico. Y así fue, entre otras acciones, en verano nació Gama, galerías de arte mexicanas asociadas; la idea de exclusividad se diluyó e imperó la alianza en beneficio del campo artístico de la Ciudad de México. A principios de septiembre arrancó Gama Week y, para finalizar el año, resurgió GalleryWeekend, con la experiencia de ocho ediciones; azuzó los ánimos de reconciliación, cooperación y, sobre todo, de reconocer en los artistas mexicanos, sobre todo jóvenes, una potencialidad no sólo de coleccionismo, sino de pulso artístico mayoritariamente citadino, pero también algunos casos nacionales como Alejandro Cobá (Campeche, 1996) que junto con Nicole Chaput (CDMX, 1995) en Biquini Wax y Karen Huber, respectivamente, propusieron los cuerpos de obra más contundentes y trascendentes del quehacer artístico actual.

INICIO. Pieza de la muestra Venus atómica, de Nicole Chaput, en Karen Huber Galería.

En esta primera entrega abordaré Venus atómica, la exposición de Nicole Chaput en Karen Huber que hace referencia a las venus impúdicas; las figurillas que representan la fertilidad y, por otro lado, en las venus anatómicas del Barroco, que son unas mujeres de cera con posición de orgasmo, dormidas, que se les puede abrir el cuerpo y se le ven todos los órganos antes de llegar al útero. A partir de estas distintas representaciones, Chaput intenta renovar las tecnologías de representación de la imagen para los cuerpos femeninos. De tal manera que nos encontramos con pinturas corporizadas que combinan diversas técnicas textiles quirúrgicas como el macramé, el tejido y otras, que la artista va aprendiendo a partir de las necesidades que requieren los cuerpos que va construyendo. Las pinturas en óleo también son concebidas por Nicole Chaput como cuerpos que habitan el espacio, de tal manera que encontramos una manera de repensar la pintura desde una coherencia y potencialidad que no se había visto desde hace tiempo en el campo del arte mexicano: los bastidores son curvos, sensuales, neolíticos, matriarcales, abandonan la verticalidad y el ángulo recto fálico.

Octavio Avendaño Trujillo (OAT): Me interesa que haya referencias de obras renacentistas en tu obra como una estrategia de deconstruir los códigos de mirada heteronormada que se configuraron con el antropocentrismo, en el que el hombre se posiciona en el centro del Universo.

Nicole Chaput (NC): Justo el cuadro que recibe al espectador en la exposición es una reinterpretación de El nacimiento de Venus de Botticelli, esta mujer que aparece de la concha no viene del mar, sino del espacio y está en posición de parto ella misma, y en vez de que su cuerpo se abra a la caverna interior, crea un abismo como que se puede permear un portal nuevo, entonces justamente quería combinar esta mujer que está pariéndose a sí misma, que también toma referencia del cuadro de Frida  Kahlo, Mi nacimiento (1932), donde la cabeza de la mamá aparece cubierta y dónde sólo aparecen un par de piernas con la cara de Frida naciendo. Toda la onda futurista de la exposición viene de referencias de la película de Barbarella (1968), me gusta mezclar muchas referencias que juegan con revertir los roles de la mirada masculina y reinterpretar obras como la de FraAngelico (Pietá, 1443), pero en lugar que sea Cristo con María, estoy pensando más en la mitología griega en Perséfone y Deméter; justo la dualidad: la mujer madre y la mujer hija que ocurre en esa historia y justo en esa pieza el cuerpo se empieza a mover como placas tectónicas entre los dos cuerpos al separarse, como si ese encuentro fuera como un cordón umbilical hecho de varias capas de cuerpos.

OAT: Además de que te interesa revertir la mirada masculina, también hay un cuestionamiento de la mirada occidental colonizadora: despojas los referentes normados por referentes no occidentales, porque encuentro en tus obras referencias de la iconografía prehispánica en tus pinturas, como la Tlaltecuhtli, la diosa paridora-devoradora de hombres que someten a las referencias occidentales que has mencionado.

NC: Admiro muchísimo esas representaciones de las mujeres que son más como diosas, con la capacidad tanto de crear como de destruir, y muchas de las diosas prehispánicas tienen eso, o sea que de pronto la mujer se puede romper y sus miembros cobrar vida, y como que hay muchos juegos del potencial de modificar el cuerpo y de que la mujer se pueda volver un poco monstruosa y justamente se ven más bestiales. O sea, esa agresividad visual creo que es particularmente emocionante porque justamente la repulsión que pueden crear está acompañada del deseo, que también puede ocasionar en la persona que las miras; hay una bivalencia que sucede cuando ves eso, causa mucho deseo y rechazo porque justamente no son las mujeres que estamos acostumbradas a ser como debe de ser o aceptadas visual y socialmente en la cultura occidental.

Venus atómica de Nicole Chaput se exhibe en Karen Huber, Bucareli 120, colonia Juárez. De martes a viernes de 12:00 a 15:00 horas y de 16:00 a 19:00 horas. Sábados de 12:00 a 15:00 horas.

Por Octavio Avendaño Trujillo

PAL