Israel González “Matador” (Ciudad de México, 1979)

Desde temprana edad, “Matador” empezó a cuestionarse sobre su razón de ser en la vida

Israel González “Matador” (Ciudad de México, 1979)
"TLÁLOC" (2020). Acrílico sobre tela. 110 x 110 cm. Cortesía del artista.

Licenciado en Diseño Gráfico, con especialidad en Comunicación Visual y experiencia profesional en producción cinematográfica y arquitectura.  A través de la reconciliación con su propia cosmogonía, Matador plasma en su obra temas místicos, esotéricos y cabalísticos.

En sus composiciones amalgama geometrías y expresiones metafísicas, abstractas o figurativas, en las que la ética y estética se mezclan en un continuo discurso con lo divino; el resultado es una especie de amuleto, de objeto sacro, de mándala o una reinterpretación matemática –y por lo tanto, divina– de la obra clásica. En su obra, los colores y la distribución de los elementos representan vibraciones que nacen de la intuición del artista y de sus conexiones subjetivas con lo espiritual.

Desde temprana edad, Matador empezó a cuestionarse sobre su existencia y su razón de ser en la vida, siempre tratando de descubrir el trasfondo de las cosas. El acercamiento al dibujo y la pintura al óleo, de la mano de su maestro Anguiano, propiciaron que más tarde asistiera a los talleres de pintura en la Academia de San Carlos, y después aprendiera a modelar el barro en el recién inaugurado Museo del Templo Mayor, lo que lo llevaría después a nutrir su acercamiento con las culturas prehispánicas en el Museo Nacional de Antropología, donde tuvo oportunidad de conocer el mundo y misticismo de las culturas precolombinas.

¿Cómo definirías lo que haces?

Creo que es un descubrimiento acerca de quién soy yo como ser humano, mis inquietudes y mi inconsciente. Es una expresión de mi interior, sin buscar que sea algo funcional o racional con un propósito. El arte me ha dado la capacidad de expresar mis emociones e inquietudes, así mis obras se convierten en estados de ánimo o en luz, color, peso, solidez, ligereza, simbolismo y lirismo.

¿Dónde encuentras tu inspiración?

En la historia antigua, en las matemáticas, en las culturas, en la astrología, en la música, en los libros; en esos mundos perdidos donde el ser humano parecía poseer poderes sobrenaturales y fantástico. Por supuesto, también en la espiritualidad.

¿Cómo describirías tu proceso creativo?

Principalmente hago una investigación general sobre lo que deseo hacer: el tipo de técnica y materiales, y la paleta de color, la cual para mí es muy importante e imponente, por su capacidad de vibración. Cada sustrato comunica –qué se puede y no hacer con él– y trato de hacer lo más con lo menos. Me gusta optimizar los recursos y darles “nueva vida y maximizarlos”. Trato de ser menos racional y más emocional, ya que de este modo considero que la pintura me acerca más a lo emotivo.


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