¡Llegaron las Cartas de PAPÁ NOEL de J.R.R.Tolkien a El Heraldo de México! ¿Te las vas a perder?

Esta es nuestra primera  de 4 entregas que habrá de aquí al día de Navidad; seleccionamos algunas de ellas y en El Heraldo de México nos dimos a la tarea de adaptarlas: Una cada semana y en nuestro idioma

¡Llegaron las Cartas de PAPÁ NOEL de J.R.R.Tolkien a El Heraldo de México! ¿Te las vas a perder?
Además, el Oso Polar del Norte se rompió la pata. Ilustración: Christian Chacón

Durante muchos años, en diciembre, los hijos de J. R. R. Tolkien recibían un sobre con un sello del Polo Norte. Al interior, había una carta escrita con una extraña letra temblorosa y un dibujo de vivos colores.

El remitente era Papá Noel.

En sus cartas contaba relatos fantásticos de su vida en el Polo Norte: cómo cuando se soltaron todos los renos de los trineos y desperdigaron los regalos por doquier; o cuando el inoportuno Oso Polar escaló al Polo Norte y se cayó por el tejado de la casa de Papá Noel para aterrizar en el comedor o incluso cuando rompió la Luna en cuatro partes e hizo que el hombre que vive en ella cayera en el jardín.

Hoy, en vísperas de una Navidad atípica, seleccionamos algunas de ellas y en El Heraldo de México nos dimos a la tarea de  adaptar una cada semana a nuestro idioma, nuestros tiempos, pero eso sí, sin perder la esencia del legendario escritor. Al final de las entregas, podrás conocer un PDF para que continúes leyendo muchas de las aventuras del buen Santa.

Como dicta en el prólogo del bonito libro, a veces, irán firmadas por el elfo Ilbereth, otras por el gran oso polar y otras por el mismísimo Papá Noel, por lo que sugerimos que no se las pierdan.

 

Esta es nuestra primera  de 4 entregas que habrá de aquí al día de Navidad. 

De cuando el Oso Polar se accidentó..

Mis queridos chicos:

Este año tengo muchísimo trabajo (sólo de pensarlo la mano me tiembla todavía más que de costumbre) y poco dinero debido a la crisis económica que está viviendo el mundo. Lo cierto es que han pasado cosas atroces y se han estropeado algunos de los regalos que tenía listos. Además, no está el Oso Polar para ayudarme y me he visto obligado a mudarme de casa justo antes de Navidad, así que, imagínense cómo está todo. Ahora entenderán por qué he cambiado de dirección y por qué les mandaré las cartas a través de un periódico. 

Ocurrió lo siguiente: un día muy ventoso de noviembre, se me fue volando el gorro y se quedó colgado de la cúspide del Polo Norte. Le dije que no lo hiciera, pero el Oso Polar se empeñó en subir a buscarlo… y lo hizo. Pero el Polo se rompió por la mitad y cayó sobre el tejado de mi casa. El Oso Polar, por su parte, se coló por el agujero que se había hecho y apareció en el comedor con el gorro puesto en el hocico.

Toda la nieve del tejado resbaló y acabó dentro de la casa; se derritió y apagó todos los hogariles, y el agua llegó hasta los almacenes donde tenía ya guardados varios regalos de este año.

Además, el Oso Polar del Norte se rompió la pata.

Ahora ya está recuperado, pero me enfadé tanto con él, que dice que no va a volver a ayudarme jamás. Creo que se siente ofendido, aunque supongo que se le habrá pasado antes de la próxima Navidad. Por lo pronto y después de mucho resistirme, ya me compré una tablet a la que le dicto esto. Les había hecho un dibujo a mano, pero el elfo Chris, ayudante de Ilbereth, me dijo que no se veía bonito escaneado, así que lo rehizo digitalmente. 

Les envío un dibujo del accidente y de mi casa nueva en lo alto de unos acantilados, por encima del Polo Norte (con unos almacenes estupendos dentro de los acantilados), donde guardo todos los regalos que estoy alistando para repartirlos la noche de Navidad. 

El elfo Chris, ayudante de Ilbereth, me dijo que no se veía bonito escaneado, así que lo rehizo digitalmente. Ilustración: Christian Chacón

Ustedes lectores de ahora deberían de agradecer que  tienen computadora leer con claridad lo que  mi letra tan temblorosa ha escrito para ustedes (mil novecientos veinticinco años pasan factura). 

Muchos besos para todos. Usen cubrebocas y mantengan la sana distancia 

Eso es todo. Hasta pronto,

Papá Noel

P.D. Sean auténticos y honestos al escribir sus cartas. Hay un niño muy hiperactivo llamado Ramón. Sospecho que ni es tan niño como dice, porque la carta está bien escrita. Se me hace que  me mintió y  ha de trabajar para algún periódico. Estoy preocupado por él, porque su carta era de más de dos hojas y seguramente no le llevaré todo, pero ya le mandé el primero de sus regalos, que fueron sus vacaciones. 

 (Con Información de 'Cartas de Papá Noel',  Carta de Navidad de 1925 escrita por J.R.R.Tolkien)

Las mejores recomendaciones de libros están en El Podcast Literario


Compartir