Las fisuras internas cada vez son más visibles hacia fuera. Las fracturas amenazan con romper la 4T. Una podría ser casualidad; dos, coincidencia; pero más de tres describen lo inocultable.
La presidenta Claudia Sheinbaum está por cumplir seis meses en el gobierno, y enfrenta una serie de pugnas en el seno de Morena, que se amplía a sus partidos aliados. Hay una lucha intestina por el control político de parcelas de la 4T. Nadie parece poder meter orden. Los grupos, con sus diferencias, que habían estado a raya, se desbocan. En lo político y social, distintos liderazgos parecen retar a Palacio Nacional, sin que hasta ahora haya mayor consecuencia para quien enfrenta a la presidenta.
Los botones de muestra se acumulan. El partido y su dirigencia, tripulada en buena medida por Andy López Beltrán, hijo de AMLO, avanzan sin importarles demasiado Sheinbaum y su gobierno. Más bien, robustecen la presencia territorial de Morena, de cara a las elecciones de 2027, cuando querrán llevar mano en la selección de candidaturas a 16 gubernaturas y a la Cámara de Diputados.
No operan ni articulan para la presidenta, que enfrenta resistencias en el Congreso ante el caos interno. Su iniciativa de reforma contra el nepotismo fue detenida por su partido, por ejemplo, en clara afrenta. También en las calles sectores duros de la 4T presionan. Ahí está la CNTE, para no ir más lejos, que logró echar atrás la reforma a la Ley del ISSSTE que empujaba Palacio, y aun así amenaza y presiona.
La falta de control ya provocó una escalada en el enfrentamiento entre los coordinadores parlamentarios en San Lázaro, Ricardo Monreal, y en el Senado, Adán Augusto López, que ha llevado la peor parte y enfrenta una revuelta interna en su grupo parlamentario, pues cada vez más voces, de manera soterrada, hablan de un relevo en la coordinación parlamentaria.
Ahí mismo, en el Senado, el recién incorporado Miguel Yunes Márquez, enfrenta resistencias para afiliarse a Morena, vapuleado por la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle. Lo mismo le ocurre al oaxaqueño Alejandro Murat, quien es torpedeado por el mandatario estatal, Salomón Jara.
En Cámara de Diputados, el proceso de desafuero de Cuauhtémoc Blanco también pone en tela de juicio la unidad. Cada vez más legisladoras morenistas se manifiestan en contra de encubrirlo y a favor de retirarle el fuero para que responda a una denuncia por tentativa de violación, interpuesta por su media hermana.
En medio del caos, ¿quién acompaña la agenda de la presidenta? ¿Con quién cuenta? La crisis por el rancho Izaguirre en Teuchitlán, Jalisco, exhibió que prácticamente ningún liderazgo morenista metió el cuerpo por ella. La dejaron sin pararrayos. ¿Quién puso el pecho a las balas?
El río revuelto es tal, que la elección judicial es parte de la batalla. Los sectores duros, que impulsan a la ministra Lenia Batres a la presidencia de la SCJN, han emprendido una campaña feroz contra la ministra Yasmín Esquivel. Fue tal el ataque, sobre todo en redes, que la propia Sheinbaum salió en defensa de Esquivel.
La unidad hace agua. Quienes se asumen custodios del legado de AMLO, buscan imponerse, sin entender que su tiempo ya pasó, y que ahora es momento de Sheinbaum. ¿Le permitirán gobernar? ¿Seguirán intentando hacerse sentir por la fuerza? ¿Cómo sorteará las resistencias la presidenta? Lo sabremos pronto.
POR MANUEL LÓPEZ SAN MARTÍN
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