COLUMNA INVITADA

Inteligencia Artificial en Transparencia Gubernamental: Usos y desafíos

El potencial de la IA en la transparencia gubernamental radica en su capacidad para procesar y analizar grandes volúmenes de datos

OPINIÓN

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Julio César Bonilla / Columna invitada / El Heraldo de MéxicoCréditos: Especial

En la actualidad, la inteligencia artificial (IA) se ha erigido como una pieza angular en la redefinición de la transparencia gubernamental. Su integración en el sector público para tales efectos no es sólo una tendencia, sino una necesidad emergente para enfrentar los retos de un mundo en constante evolución. De hecho, la IA está transformando la transparencia en la gestión gubernamental. De ello, ya tenemos ejemplos concretos; y, de cara al futuro, es indudable que deberemos seguir explorando sus posibilidades y analizando, claro, los desafíos que enfrentemos en este camino.

El potencial de la IA en la transparencia gubernamental radica en su capacidad para procesar y analizar grandes volúmenes de datos. Esta habilidad, con la que cuentan los desarrollos tecnológicos en mención, les permite desentrañar patrones y anomalías que, de otro modo, permanecerían ocultos para el ojo humano, en la maraña de información que manejan las entidades gubernamentales. Un claro ejemplo de esto es el análisis de presupuestos públicos, donde la IA puede identificar rápidamente ineficiencias o desviaciones sospechosas, proveyendo así una herramienta vital para la auditoría y la rendición de cuentas.

Más allá del análisis de datos, la IA está redefiniendo la manera en que se prestan los servicios públicos. Algoritmos avanzados son capaces de optimizar desde sistemas de transporte hasta la gestión de recursos urbanos, incrementando la eficiencia y mejorando la calidad de los servicios que recibe la ciudadanía. Este avance no solo promueve una mayor transparencia en la gestión, sino que también eleva el estándar de lo que las personas esperan de su gobierno. Ello, al tiempo que por medio de procesos encriptados y seguros, pero auditables de principio a fin, cierra el paso a incidencias indebidas o ilegales que ya sabemos, son o suelen ser causadas por la intervención humana.

La participación ciudadana es otro ámbito en el que la IA está marcando una diferencia notable. Herramientas como los denominados chatbots y sistemas de respuesta automática facilitan la interacción entre el gobierno y la ciudadanía, permitiendo una comunicación más fluida y accesible. Esto no sólo mejora, torna eficiente y dota de rapidez a la experiencia de quien la usa, sino que también, fomenta un entorno más transparente y abierto, donde la información y la ayuda están accesibles y disponibles a toda hora y sin barreras innecesarias.

A pesar de estos avances, la implementación de la IA en la transparencia gubernamental no está exenta de desafíos. Uno de los principales retos es garantizar la equidad en el acceso a los beneficios que ofrece esta tecnología. Es crucial asegurar que las mejoras impulsadas por la IA no se concentren únicamente en áreas urbanas o sectores privilegiados, sino que se extiendan equitativamente a todas las capas de la sociedad. En ese orden de ideas, los Estados tienen la obligación de cerrar la brecha digital para que los avances y beneficios derivados de este tipo de usos y aplicaciones de la tecnología a lo público, sean sustancialmente compartidos por todas y todos, en condiciones de igualdad.

Otro desafío significativo es la protección de la privacidad y la seguridad de los datos. A medida que los gobiernos recopilan y procesan más información sobre su población, surge la necesidad imperativa de salvaguardar estos datos contra mal uso y violaciones de privacidad. La transparencia no debe ser una excusa para la invasión de la intimidad personal, y encontrar el equilibrio adecuado entre acceso a la información y privacidad es una tarea delicada, pero esencial.

Mirando hacia el futuro, podemos anticipar que la IA seguirá desempeñando un papel crucial en la transformación de la transparencia gubernamental. Con el avance de la tecnología, surgirán nuevas aplicaciones y mejoras en la eficiencia de los servicios públicos. Sin embargo, también surgirán nuevos desafíos, como la necesidad de adaptar nuestras leyes y normativas para abarcar las realidades de un mundo cada vez más digitalizado y dependiente de la IA. No podremos mantener regulaciones cerradas que imposibiliten el desarrollo, pero tampoco podremos prescindir de ellas.

Sin duda, la inteligencia artificial ofrece un horizonte prometedor para que sigamos mejorando la transparencia gubernamental como ya lo hemos hecho en diversos sectores de la actividad humana, tanto en lo público como en lo privado. A través de su capacidad para procesar datos, optimizar servicios y facilitar la participación ciudadana, la IA tiene el potencial de transformar radicalmente la manera en que interactuamos con nuestras instituciones. Sin embargo, es imperativo abordar con cautela los desafíos que esta tecnología conlleva, especialmente en términos de igualdad, privacidad y seguridad. Solo así podremos garantizar que los beneficios de la IA se distribuyan de manera justa y segura, llevando a todas las personas por igual hacia una era de transparencia gubernamental más efectiva y accesible.

POR DR. JULIO CÉSAR BONILLA GUTIÉRREZ, COMISIONADO CIUDADANO DEL INFO CDMX

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