COLUMNA INVITADA

Reforma Electoral: ataque al INE

Es muy delicado que con estridencias se quiera descalificar a un órgano que ha sido un árbitro claro

OPINIÓN

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Eduardo Macías Garrido / Colaborador / Opinión El Heraldo de México

El atentar contra el Instituto Nacional Electoral (INE), institución que tanto trabajo nos ha costado construir a todos los mexicanos, es ir en contra de la democracia en este país.

La reforma que propone el Presidente de la República es un atentado contra la democracia. Al parecer, al igual que la rechazada Reforma Eléctrica, conlleva retrocesos en lo logrado ya durante años de una lucha de mexicanos valientes.

La reforma constitucional plantea crear el Instituto Nacional de Elecciones y Consultas para sustituir al INE, órgano autónomo que surgió para quitarle el control de las elecciones al gobierno. De esto se debe acordar muy bien el actual director general de la Comisión Federal de Electricidad, Manuel Bartlett Díaz.

Es muy delicado que con estridencias se quiera descalificar a un órgano electoral que ha fungido, a la fecha, como un árbitro claro, contundente y sereno al momento de las elecciones. Parece que el actual gobierno le tiene fobia al INE, y, en particular, a su consejero presidente, Lorenzo Córdova, académico y politólogo respetado.

En un Estado democrático, habrá que recordarle a más de uno, no debe haber un poder absoluto. Por ello debemos fortalecer a nuestras instituciones y debatir, no imponer. 

No se debe tolerar en el análisis y discusión de la reforma presión de nadie, ni estridencias ni amenazas como las de Félix Salgado Macedonio. Las amenazas y la violencia son incompatibles con la democracia.

Se han presentado estrategias sistemáticas para descalificar al INE, la más reciente fue la pasada consulta del 10 de abril, en relación con la Revocación de Mandato. No funcionó, todo salió bien, y la organización, como en otros casos, fue impecable por parte del instituto.

Una Reforma Electoral regresiva va a seguir la ruta de la Reforma Eléctrica, va a ser rechazada con contundencia por la oposición. Se debe cuidar en su análisis no perder lo que hasta la fecha se ha conquistado: integridad electoral, respeto al voto y autoridades electorales confiables que garanticen equidad y condiciones democráticas.

La reforma deberá fortalecer las instituciones y las reglas que las rigen; la democracia se agota y hay que cuidarla. Debemos contar con un árbitro vigoroso que hasta hoy ha sido imparcial y ha permitido tener elecciones confiables que han llevado a una alternancia en el poder, respetando la voluntad de la gente. 

La institución ya existe, los partidos ahí siguen, pero el protagonista y responsable final de la democracia son los ciudadanos. Por ello, la reforma debe garantizar que las elecciones en un futuro respeten su voluntad y no ronde, como en el pasado, el fantasma del fraude.

Este mismo INE, al que muchos hoy le tienen filias y fobias, fue el que condujo con pulcritud las anteriores elecciones presidenciales. El partido en el poder no debe ser mezquino, debe de dejar de lado conductas autócratas que en nada benefician a México y al pueblo del que dicen son sus representantes.

Y por favor, si la reforma no es acompañada por la oposición, ya déjense de cuentos con aquello de traidores a la patria.

POR EDUARDO MACÍAS GARRIDO
COLABORADOR
@EDUARDO84888581

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