ALHAJERO

Ayotzinapa, el ejército y el trasiego en autobuses

Autoridades federales, estatales y militares contaban con información del trasiego de la droga —heroína y amapola— en autobuses

OPINIÓN

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Martha Anaya / Alhajero / Opinión El Heraldo de México

Se quiso ocultar durante mucho tiempo con el caso Ayotzinapa, pero lo cierto es que todas las autoridades —estatales, federales y militares— sabían del trasiego de drogas (heroína y amapola) en la región, a través de autobuses de pasajeros.

Así toma sentido buena parte de la historia de lo ocurrido con la desaparición de los 43 normalistas: que algunos de los autobuses que “tomaron” los estudiantes para llevárselos con ellos contenían droga. De ahí la reacción desenfrenada de los narcotraficantes y autoridades coludidas.

Hacia ahí apunta el Tercer Informe del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) en su investigación —dado a conocer ayer— sobre lo acontecido la noche del 26 y el 27 de septiembre de 2014 en Iguala, Guerrero.

—Por un lado, confirmaron que hubo dos operaciones de inteligencia y seguimiento a los 43 normalistas, al menos dos días antes de su desaparición, como parte de una orden expresa de autoridades militares de dar seguimiento a los movimientos estudiantiles. 

El grupo de normalistas estaba infiltrado. Había “agentes de inteligencia, como los llaman los grupos paramilitares, como fachada”. Durante los sucesos de aquella infausta noche, de acuerdo a los expertos, todas las autoridades contaban con información prácticamente minuto a minuto, seguida desde el C4, el Centro de Coordinación Guerrero Seguro (controlado por militares del 27 Batallón de Iguala).

Autoridades federales, estatales y militares contaban con información pormenorizada de las actividades de trasiego, siembra, cultivo y de fabricación de heroína y amapola, así como del trasiego en autobuses. El transporte de la droga en autobuses, no era novedad (al contrario, diríamos, era la gran pista sobre lo ocurrido; y sin embargo se ocultó y se regateó esa información).

—Por otro lado, además de que el 27 batallón controlaba el C4, se hallaron contradicciones en sucesivas declaraciones de los militares. Y se sabe también que hubo investigaciones paralelas entre autoridades militares a las que todavía el GIEI no han podido acceder. Los expertos obtuvieron además varios videos en poder de la Secretaría de Marina sobre el caso. Más de 100 horas de videos tienen en su poder. 

En uno de ellos —un mes después de la desaparición de los estudiantes— se ve a efectivos militares manipulando bultos en el basurero de Cocula (donde las autoridades dijeron inicialmente que ahí habían sido incinerados los estudiantes) y luego se ve a otros agentes encender una hoguera en la misma zona.

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GEMAS: Obsequio de Alejandra Cuevas al salir de prisión: “Tengo la certeza que sin ustedes, el fiscal General de la República, Alejandro Gertz Manero, me hubiera sepultado para siempre en la cárcel con un delito que  él fabricó, provocando un daño irreparable en mi familia y en mi vida”.

POR MARTHA ANAYA
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@MARTHAANAYA

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