CIUDADES SUSTENTABLES

La Ciudad de México y el acceso al agua

Las personas de bajos ingresos difícilmente van a tener alto consumo en sus viviendas, por lo que no serán los que paguen incrementos

OPINIÓN

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Vidal Llerenas / Ciudades Sustentables / Opinión El Heraldo de México

La ciudad, con la aprobación de los distintos partidos políticos, aprobó hace tiempo, en 2020, una medida razonable, cobrar en ciertas colonias de ingresos medios y altos 35% más de la tarifa establecida por el consumo de agua por encima de cierto nivel. El tema alcanzó un inesperado revuelo en las últimas semanas, cuando se publicó, como el año pasado, la lista de las colonias en cuestión. Eso sucede siempre con los temas que tienen que ver con finanzas públicas y que se discuten en la arena política, la intención de ganar causas que hagan ver mal al adversario le gana a la necesidad de debatir con seriedad decisiones de política pública. El punto, me parece, es que la capital tiene problemas para financiar la inversión hidráulica y que, mecanismos de ese tipo, que incrementen la tarifa en la medida en que los consumos alcanzan cierto umbral, es el camino para resolverlos.

El presupuesto del Sistema de Aguas de la Ciudad es de alrededor de 12,800 mdp, por lo que, si se suma la inversión de las alcaldías y lo que se fideicomite, para su reinversión en el Valle de México, como pago de las cuotas de agua en bloque de Conagua, se superan los 14,000 mdp de pesos, de recursos públicos, destinados en la ciudad para la inversión y operación de los servicios de agua potable y drenaje. Por otro lado, los ingresos por la prestación de servicios de suministro de agua serán de solamente 7,300 mdp para 2022. Es decir, la capital gasta en agua más o menos el doble de lo que ingresa, un subsidio de verdad considerable. De hecho, las tarifas de cobro de agua en la ciudad están por debajo de otras urbes, como Querétaro o Tijuana. En el país, la recaudación por el cobro de agua por parte de los gobiernos locales creció en los últimos 18 años de casi 25,000 mdp en 2004 a casi 70,000 mdp para este año, un incremento de 280% nominal, mientras que la Ciudad de México, la recaudación por cobro del agua fue de 3,900 mdp en 2004, es decir 187% de incremento en términos nominales en el mismo periodo.

El cobro de agua tiene, por supuesto, el fin de recaudar recursos para la inversión y servicios públicos, pero también servir de incentivo para reducir su uso, especialmente para quien realiza consumos importantes. La modalidad de incrementar la tarifa en la medida de que se alcanzan altos consumos tiene varias ventajas. De hecho, un esquema similar es el que se utiliza para las tarifas eléctricas. Por un lado, los altos consumidores son los que pueden realizar las inversiones necesarias para reducir su consumo, como la colecta de agua, reparación de fugas y dispositivos ahorradores del líquido, con la finalidad de reducir sus pagos. Además, las personas de bajos ingresos difícilmente van a tener altos consumo en sus viviendas, por lo que no serán los que paguen incrementos de esa naturaleza. Eso además de que quienes realizan actividades industriales o de servicios en domicilios registrados como vivienda, para evitar pagar las tarifas industriales o comerciales, de cualquier forma, tendrán que pagar tasas mayores, debido al monto de sus consumos.

Es verdad que en la capital los ingresos por tarifas de agua no se destinan a un organismo que realice la inversión en el sector, pero, como ya señalamos, la inversión financiada por distintas fuentes de ingresos supera los recaudado. Lo que sería interesante es evaluar la conveniencia de utilizar mecanismos de financiamiento para obra hidráulica, que siempre son de alto costo, fundamentada en los ingresos que van a generar por la política de incrementar la tarifa a grandes consumidores.

POR VIDAL LLERENAS
LLERENASVIDAL@HOTMAIL.COM
@VIDALLERENAS

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