DESDE AFUERA

La CELAC ¿Victoria pírrica?

La Secretaría de Relaciones Exteriores ha mostrado un defensivo grado de triunfalismo, tras la realización de la "cumbre" de la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe)

OPINIÓN

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José Carreño Figueras / Desde Afuera / Opinión El Heraldo de México

La Secretaría de Relaciones Exteriores ha mostrado un defensivo grado de triunfalismo, tras la realización de la "cumbre" de la CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe).

En cierta forma, y no sin razón, trata de vender como logro el mero hecho de que la reunión se haya realizado y las magras conclusiones como una gran victoria.

Obviamente tienen que defender intereses variados.

El problema es que su principal meta, la de crear un organismo de integración regional que busque una situación similar a lo que es hoy la Unión Europea, nació con una clara orientación político-ideológica antiestadounidense que, a querer o no, se imprimió con el realce, que por razones políticas, tuvo la asistencia de los presidentes Miguel Díaz-Canel, de Cuba, y Nicolás Maduro, de Venezuela.

Y si a eso se añade el mensaje del mandatario chino Xi Jinping y la presencia de un enviado de la Comunidad Europea, pero ninguno de Estados Unidos, el tema resalta aún más.

Cierto que para muchos latinoamericanos el principal problema es precisamente la desigual relación con Estados Unidos, que incluye una larga lista de agravios, y que la idea central de la integración regional es la de unirse para negociar con ese país en mejores condiciones.

El beneficio adicional es la posibilidad de hacerlo también con las otras potencias, que como China, Rusia o la UE, se presentan como alternativas gracias a que su lejanía y la ideología hacen olvidar deliberadamente sus propias desventajas. 

Pero puede ocurrir que Washington no entienda el gambito y haga de CELAC un triunfo pírrico.

Más allá, la realidad es que si el ideal de integración no es nuevo para los países latinoamericanos, la historia de la región está literalmente "regada" con intentos como la Alianza Latinoamericana de Integración (ALADI, que sustituyó a la ALALC, la Alianza Latinoamericana de Libre Comercio) o el Sistema Económico Latinoamericano (SELA), o agrupaciones más limitadas como el Mercosur, la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), el Pacto Andino, la Alianza del Pacífico, el Sistema de Integración Centroamericana (SIECA), la Comunidad del Caribe (CARICOM)...

Algunos de ellos, los más pequeños, funcionan bien; otros aparecen como membretes.

La propia CELAC fue creada hace una década y languideció hasta que el secretario Marcelo Ebrard la retomó y relanzó como instrumento político. Pero ya tuvo su propio Brexit, con la salida de Brasil hace dos años.

Hay una apuesta implícita en la posibilidad de que gobiernos afines a la izquierda sean electos en Brasil, y quizás Chile y Colombia, para apuntalar la marea rosa en desarrollo.

La "cumbre" de la CELAC puso de relieve algunos, o muchos de los problemas y deseos en la región, pero también es un paso inicial en una ruta desconocida. 

POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS.
JOSE.CARRENO@ELHERALDODEMEXICO.COM 
@CARRENOJOSE1

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