COLUMNA INVITADA

El Paquete Económico y la inversión

Aunque pareciera que estamos ante una recuperación, la realidad es que esos recursos se están yendo a elefantes blancos

OPINIÓN

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Jorge Andrés Castañeda / Colaborador / Opinión El Heraldo de México

El pasado 8 de septiembre, el secretario de Hacienda, Rogelio Ramírez de la O, presentó su primer Paquete Económico, en el cual, por primera vez en muchos años, se observa un incremento en la inversión pública. Como lo señaló Enrique Quintana, éste es un dato que aplaudir y podría ser el inicio de una dinámica positiva en la inversión pública que ha venido cayendo en los últimos años. 

La inversión física presupuestaria ha caído de forma sistemática desde la administración pasada, después de llegar a su máximo en 2014, cuando alcanzó 4.7 por ciento del PIB. De ahí ha venido cayendo de forma sistemática, llegando a un mínimo de 2.3 por ciento del PIB en 2019, primer año de esta administración. En 2020 se recuperó marginalmente a 2.8 por ciento y según los Criterios Generales de Política Económica, este año cerrará en 3 por ciento, aunque este aumento es porque el denominador del cociente, el PIB, cayó. La propuesta de presupuesto para el próximo año es de 863 mil millones de pesos, lo que representaría 3.1 por ciento y sería un incremento real de 17.7 por ciento frente a 2021.

Hasta aquí todo bien, pero como siempre con este gobierno, la clave está en los detalles. De acuerdo con un análisis del Belisario Domínguez sobre los Programas y Proyectos de Inversión (PPIs) en el PPEF-2022, del monto total de inversión física, de los 889 PPIs en el presupuesto, 13 proyectos representan 51 por ciento del presupuesto asignado. Los dos más importantes son el Tren Maya y el proyecto integral Ku Maloob Zaap, de Pemex. Los proyectos de AIFA y de la refinería de Dos Bocas no salen en el presupuesto porque el primero lo hacen los militares de forma totalmente opaca, y el segundo es considerado inversión financiera, por el esquema que está usando Pemex para su construcción. 

Pero el problema no acaba ahí, lo más grave se observa al analizar la cartera de proyectos en el PEF. Al estar los recursos acaparados en los proyectos que al Presidente le gustan, muchísimas obras fundamentales se quedaron sin presupuesto. Sólo algunos ejemplos:

—El Programa de mantenimiento, conservación y rehabilitación del Sistema Cutzamala, que según la Conagua necesitaba 2,814 mdp, sólo tiene 600 millones. 

—La famosa carretera Oaxaca-Puerto Escondido, que el Presidente prometió se inauguraría en 2022, tiene un presupuesto de 524 millones, cuando según la propia dependencia necesita 1,100 millones. 

—El Tren Suburbano Villa García-Aeropuerto Monterrey que requiere 7,000 mdp, no tiene asignación. 

—Y en Pemex, donde hemos visto una multiplicación de accidentes, el mantenimiento de la refinería de Tula tiene 5,000 mdp menos de lo que dice necesitar, y el proyecto KMZ (donde se incendió el mar) 10,000 mdp menos. 

Desafortunadamente durante los últimos años hemos visto que las ocurrencias tienen costos. Aunque pareciera que estamos ante una recuperación de la inversión pública, la realidad es que esos recursos se están yendo a elefantes blancos y no donde se necesitan. Ojalá en la Cámara de Diputados se corrija esto. 

POR JORGE ANDRÉS CASTAÑEDA 
COLABORADOR
@JORGEACAS

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