COLUMNA INVITADA

Quitarle a los pobres, dar a los ricos

Hasta el momento, los especialistas lo han interpretado de dos maneras, pero el resultado es el mismo: los más ricos, los que menos lo necesitan, son los que más transferencias (como la pensión para adultos mayores) han recibido del gobierno

OPINIÓN

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Fernando Herrera / Colaborador/ Opinión El Heraldo de México

La política social del gobierno se sostiene sobre una sola base: la intuición del presidente. Los únicos estudios y la única evaluación que valen son lo que diga el Jefe del Ejecutivo. Pero resulta que López Obrador resultó un Robín Hood, un Chucho el Roto o un Porfirio Cadena pero al revés: le quita a los pobres para darle a los ricos. Y hay pruebas irrefutables.

Robín Hood es un arquetipo universal del luchador al que no le importa la ley para quitarle a los ricos y dárselo a los pobres. Aunque Palacio Nacional no está cerca de los bosques de Sherwood, su habitante principal presume de corazón bondadoso, aunque, como en la Inglaterra medieval, considere que todos los que se oponen a sus ocurrencias son, en palabras de su fiscal carnal, “traidores a la patria” a quienes hay que meter a la cárcel. Y si no, que lo diga Ricardo Anaya.

Pero como la moda ahora es exaltar lo nuestro, aunque sea falso, tenemos tela de donde cortar. En nuestro folclore, Chucho el Roto y Porfirio Cadena “el ojo de vidrio”, son los héroes populares que le quitan al rico y le dan a los pobres. Habitan el inconsciente colectivo de los mexicanos y los propagandistas del gobierno han tratado de colocar a López Obrador en ese espacio, pero nada es más contrario a la realidad.

López Obrador le quita a los pobres y le da a los ricos. Las pruebas están al alcance de todos, en la Encuesta de Ingreso Gasto de los Hogares 2020, elaborada por el INEGI. Hasta el momento, los especialistas lo han interpretado de dos maneras, pero el resultado es el mismo: los más ricos, los que menos lo necesitan, son los que más transferencias (como la pensión para adultos mayores) han recibido del gobierno.

Gonzalo Hernández Licona, ex responsable de Coneval, indica que en el primer trimestre de 2018, el 61% de los hogares más pobres reportaron haber recibido algún programa por parte del gobierno. En el primer trimestre de 2021, ese porcentaje bajó al 50. En contrapartida, en 2018 sólo el 6% de los hogares de mayores ingresos recibían algún apoyo del gobierno; en 2021 el porcentaje subió al 12.

Héctor Aguilar Camín lo presenta de la siguiente forma: “En 2018, en el decil más pobre de la población, 60% de los hogares recibía el beneficio de algún programa social; 40% restante no recibía ninguno. Dos años después, según la Enigh 2020, la situación era al revés: 40% de los hogares más pobres recibía el beneficio de algún programa social, pero 60% restante, ninguno… Es decir, que entre los sectores más pobres del país, 1.2 millones de hogares habían dejado de recibir transferencias. En los deciles de población más ricos sucedió lo contrario: hubo un aumento en las transferencias”.

El gobierno no tiene manera de desmentirlo. Es una radiografía de una política social que ha fracasado completamente. Y lo peor de todo, que no cambiará.

POR FERNANDO HERRERA ÁVILA
VOCERO DEL PAN
@FHERRERAAVILA

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