COLUMNA INVITADA

Desperdicio patético

La democracia participativa es el ejercicio del oficio ciudadano

OPINIÓN

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Cecilia Romero/ Colaboradora/ Opinión El Heraldo de México

La democracia participativa es el ejercicio del oficio ciudadano.  Es la forma en que los ciudadanos tomamos parte en la solución de los problemas cotidianos y aportamos ideas y acciones para el beneficio de nuestra comunidad.  Es el mecanismo mediante el cual podemos exigir a las autoridades el cumplimiento de sus obligaciones y vigilamos sus acciones. 

Las juntas vecinales, consejos de participación, iniciativas ciudadanas, aprovechamiento de espacios en órganos de decisión, son democracia participativa, así como la consulta popular. Democracia participativa es igual a civismo, es cuidado por la ciudad, es amor a México.

La democracia participativa es la que se ejerce cuando no hay procesos electorales.  Es, de alguna manera, el sustento de la democracia representativa, que tiene que ver con las elecciones, la que nos llama a votar cada tres años.  Los ciudadanos que se ocupan de su comunidad cercana, que están enterados del acontecer diario, que aportan y opinan y construyen liderazgo, son los que en tiempos de elecciones pueden acceder a posiciones de representación mediante el voto que les otorgan sus vecinos.

Obligación fundamental de los órganos de gobierno es fortalecer los mecanismos de democracia participativa.  Esto se logra promoviendo su conocimiento entre los ciudadanos, atendiendo las opiniones de los grupos, transparentando el uso del presupuesto participativo, respetando las decisiones que se tomen en el marco de la ley por las juntas vecinales, y aprovechando la consulta popular para conocer la opinión general y considerarla para la elaboración de políticas públicas que beneficien a todos.

Este pasado domingo fuimos testigos de cómo se desperdició patéticamente la posibilidad de dar fuerza y legitimidad a un elemento sustantivo de la democracia participativa: la consulta popular. Todos nos enteramos, de una forma u otra, de que se llevaría a cabo.  La inmensa mayoría simplemente no tuvo ningún interés en participar.  Otros no lo hicimos de manera deliberada, por considerar ociosa la abigarrada pregunta, o por la manipulación partidista del ejercicio, o por el engaño de la propaganda desplegada, o como forma de protesta ante el gobierno actual. 

No cabe duda de que al Presidente y a su partido les fue mal, muy mal, en el ejercicio, pero, fieles a su esquema de tergiversar la realidad a su conveniencia, disfrazan el magro 7% de participación como gran logro para la democracia participativa.

Es una pena que el Presidente desprecie el mensaje que la inmensa mayoría de los mexicanos envían con su no participación.  Suena a burla que exprese que ‘Nunca había participado tanta gente en una consulta de las que se han registrado históricamente’.

Es una pena que el líder nacional de Morena diga que el domingo fue ‘Un gran día para nuestra democracia, Ganó el Sí…’.  Es ignorar deliberadamente la realidad, despreciar la consulta popular, tratar de echar tierra a los resultados en aras de un proyecto en el que cada vez menos creen.

Y es una pena que este mecanismo de la democracia participativa se haya estrenado con este engañoso, mediocre y patético desperdicio del 1 de agosto.

POR CECILIA ROMERO CASTILLO
COLABORADORA
@CECILIAROMEROC

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