DESDE AFUERA

Afganistán ¿Una guerra inútil?

Estados Unidos decidió hace tiempo abandonar ese conflicto, iniciado formalmente en octubre de 2001 y el más largo de su historia

OPINIÓN

·
José Carreño Figueras / Desde Afuera / Opinión El Heraldo de México

El gobierno del presidente Joe Biden enfrenta hoy lo que se considera como una "mancha" política de enorme importancia: un desastre de política exterior motivado por decisiones de política doméstica.

Estados Unidos decidió hace tiempo abandonar la guerra en Afganistán, iniciada formalmente en octubre de 2001 y la más larga de su historia, que costaron 2,300 bajas y 20 mil heridos al Ejército estadounidense, así como más de tres mil "contratistas" y 66 mil civiles afganos muertos y un gasto alrededor de un millón de millones de dólares, prácticamente para que las cosas quedaran con el movimiento Talibán en el poder.

Las imágenes de helicópteros al momento de evacuar a personal diplomático de la embajada estadounidense en Kabul al aeropuerto cercano hicieron recordar otra retirada en condiciones similares, la de Saigón, en Vietnam, el 30 de abril de 1975. Y al igual que ocurrió con los sudvietnamitas entonces, el desplome de los aliados afganos de EU fue rápido.

Hace menos de dos meses, el presidente Biden aseguraba que a pesar de la retirada de tropas "la probabilidad de que los talibanes se apoderen de todo y posean todo el país es muy remota".

Pero la rapidez con que avanzó el Talibán parece producto tanto de la debilidad del gobierno protegido por EEUU como de arreglos con las innumerables tribus que integran el mosaico afgano.

El movimiento Talibán estaba en el poder en Afganistán el 7 de octubre de 2001, cuando el gobierno de George W. Bush les declaró la guerra por negarse a entregar a Osama bin Laden y otros líderes del grupo Al-Qaeda, responsabilizado de los ataques del 11 de septiembre de 2001 contra las Torres Gemelas de Nueva York y el Pentágono, en Washington, que costaron unos tres mil muertos. El Taliban cumplió así con un deber islámico, pero en diciembre de ese año el gobierno Taliban era expulsado, luego de que EEUU y sus aliados lanzaron una campaña de intensos bombardeos aéreos estadounidenses y apoyo militar a grupos opositores. Osama bin Laden fue muerto en 2011 en su casa de Abbottabad, Paquistán, durante un "raid" estadounidense con ese objetivo.

Ya para entonces, el gobierno estadounidense sabía que la guerra en Afganistán había excedido su propósito, pero el entonces presidente Barack Obama –del que Biden era vicepresidente– no quería el manchón político de abandonar el país sin un gobierno funcional con apoyo estadounidense.

El hecho es que casi 20 años después de la declaración de guerra, que inició la intervención militar en Afganistán y luego en Irak, EEUU abandona finalmente una situación insostenible.

La guerra se inició por necesidades domésticas, para satisfacer a un populacho que demandaba venganza tras los ataques del 9/11, pero la inercia sistémica la prolongó más allá de lo necesario.

La decisión pública de salir de Irak y Afganistán fue determinada por el presidente Donald Trump, pero el precio político será pagado por Biden.

POR JOSÉ CARREÑO FIGUERAS.
JOSE.CARRENO@ELHERALDODEMEXICO.COM 
@CARRENOJOSE1

PAL