MISIÓN ESPECIAL

América Latina: entre Estados Unidos y China

En el caso de México, queda claro que la integración económica con América del Norte es la mejor opción

OPINIÓN

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Martha Bárcena Coqui / Misión Especial / Opinión El Heraldo de México

En mi artículo pasado analicé los planteamientos del presidente López Obrador ante la Celac: el futuro de la OEA y la propuesta de un nuevo mecanismo de integración continental.

Amplío ahora algunas consideraciones sobre la racionalidad de la propuesta de este nuevo modelo de integración continental, basado en el de la Unión Europea.

Un punto del discurso del Presidente es la continuidad del reconocimiento del reto que significa China para América del Norte, en materia de producción y competitividad, asunto que ya había tratado en su visita a Estados Unidos, en julio de 2020. 

En su interlocución ante Celac retomó el tema con una dimensión continental y afirmó que el modelo de relación entre Estados Unidos y el resto del continente está agotado y que “el crecimiento desmesurado de China ha fortalecido en Estados Unidos la opinión de que debemos ser vistos como “aliados” y no como vecinos distantes”.

El diagnóstico del Presidente es correcto, aunque aún hay algunos sectores que no están convencidos de ello. En EU existe consenso bipartidista sobre el reto de China y la posibilidad de conflicto que ello representa.

Por ello, López Obrador considera que América Latina y el Caribe están en condiciones inmejorables para plantear una nueva etapa en la relación con EU.

La propuesta refleja que el gobierno entiende que la integración con Estados Unidos y Canadá es esencial para el futuro de México y piensa que también lo es para América Latina y el Caribe, y que China no podrá sustituir el papel de nuestros vecinos del norte.

Pero la situación de otros países latinoamericanos y caribeños no es la misma de México. Muchos de ellos dependen del comercio con China, en particular los exportadores de materias primas, así como de sus crecientes inversiones en la región en los sectores energético, minero y de infraestructura.

Por ejemplo, China es el principal socio comercial de Brasil y Perú, y no Estados Unidos. La pregunta entonces es si la experiencia de México puede servir de modelo para el resto del continente. No hay en este momento una respuesta clara.

Creo que el discurso hubiera tenido un mayor impacto positivo en Estados Unidos si se hubiera eliminado la referencia a la sustitución de la OEA y concentrado en el planteamiento de una nueva relación continental. Esta mención introdujo un factor innecesario de distracción, rechazo y confrontación con EU.

En síntesis, para discutir un nuevo modelo de integración continental habrá que responder a la pregunta: ¿Existe un interés común en AL y el Caribe en integrarse económicamente con EU y Canadá, o las circunstancias de cada país hacen que esa aspiración sea una quimera?

En el caso de México, queda claro que la integración económica con América del Norte es la mejor opción. Así lo entienden tanto la Unión Europea como China.

POR MARTHA BÁRCENA COQUI
MARTHA.BARCENA@ELHERALDODEMEXICO.COM 
@MARTHA_BARCENA

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