COLUMNA INVITADA

¿Está México listo y plugged-in en la electrificación vehicular?

Los retos y oportunidades para el país, ante esta realidad mundial, son la creación de un marco regulatorio que incluya el parque de los VEs en su totalidad

Phanie Masetto / Columna invitada / Opinión El Heraldo de México
Escrito en OPINIÓN el

La pandemia cambió abruptamente varias industrias, tal es el caso de la automotriz. La electrificación del parque vehicular pensada en los próximos 50 años, hoy es una realidad en el mundo. Sin embargo, ¿México está listo? El tamaño del mercado mundial de vehículos eléctricos (VEs) ha ido al alza, con un incremento de 41% en 2020 y 140% en T1 de 2021. 

Si bien el status quo tiene grandes barreras de entrada al mercado de EV, los nuevos jugadores serán los procesos de manufactura y fabricación de mercados específicos. Las tendencias de la industria requieren materiales como el cobre, litio, aluminio, etc., para satisfacer el nuevo mercado. Parte de esta transición, se plasma en el T-MEC al garantizar 70% de acero y aluminio, y en el apoyo de Biden a la manufactura de semiconductores.

 De ahí que la importancia de la EV está en la regeneración de energía y en la operación libre de contaminación auditiva y de emisiones. Por ejemplo, la mayor parte del mercado de autobuses eléctricos corresponde a Asia (48% VEs del total mundial) con 137 mil unidades en 2019, seguido por Norte América (26%); y se estima que para 2027 serán 935 mil unidades eléctricas ganando mercado en Medio Oriente, África y Europa. La presencia asiática se nota en la adquisición de 63 trolebuses chinos para la Ciudad de México en 2020. 

En México, aunque las ventas de V Es apenas superan 2% del total, el crecimiento fue de 69% para 2021 en comparación con 2020. Ciertamente, la electrificación es un medio para cumplir con un transporte sostenible más limpio. 

Sin embargo, entre los desafíos para el país están: la autonomía, el precio y la falta de infraestructura. 

Además, la creación de un marco regulatorio es clave para esta transición, tanto a favor de los camiones de pasajeros y pesados eléctricos, como a la disminución de contaminantes. Actores como la AMIA, se han posicionado respecto a la necesidad de mayores estímulos fiscales, así como políticas públicas para la EV. México debe enfocarse también en las baterías y su reciclaje, sostenibilidad, rentabilidad y vida útil de éstas, y cómo incorporarlas a una cadena circular. Toda vez que 50% del costo del vehículo eléctrico corresponde a las baterías, variable decisiva para los clientes y la eficiencia de su operación. 

Referente a camiones pesados, la autonomía y el peso de las baterías son importantes, ya que podría reducir la carga útil del mismo. Por lo tanto, los principales retos y oportunidades para México son la creación de un marco regulatorio que incluya el parque vehicular eléctrico en su totalidad, así como buscar políticas públicas enfocadas a incentivos fiscales para promover la EV. 

Asimismo, la industria mexicana debe adaptarse para la creación de plantas; fabricación, instalación, comercialización de estaciones de carga y diseño de VEs; la fabricación de baterías; encontrar nuevos proveedores de partes, materiales y procesos, pensando en la digitalización y el aseguramiento de insumos para la creación de estos vehículos. 

Por último, debe promover un diálogo entre la cadena de producción, manufacturas e infraestructura, así como tomadores de decisiones que busquen resolver los intereses de la EV. Entonces sí, México estará listo y plugged-in.

PHANIE MASETTO 

PROGRAMA DE JÓVENES DEL COMEXI 

@MASETTOPHANIE 

MAAZ