El hilo se rompe por lo más delgado

Morena recibe un duro revés en su bastión más importante: la Ciudad de México. Mario Delgado tratará de adjudicarle toda la culpa a Sheinbaum

El hilo se rompe por lo más delgado
Verónica Malo Guzmán / Tres en Raya / Opinión El Heraldo de México

Todos cantaron victoria. Entrada la noche del domingo, los dirigentes de las fuerzas políticas salieron a decir que alcanzaron sus objetivos. Cada personaje se enfocó en ensalzar lo logrado y en tratar de disimular las pérdidas.

Muy probablemente, hablando con franqueza y no importando si en el resultado final perdieron los distintos institutos políticos, ninguno de sus líderes renunciará. No de motu propio, esto es. Ello no evitará, sin embargo, que las patadas por debajo de la mesa (y a periodicazos) dentro de cada uno de los institutos estén al orden del día.

La situación de Alejandro “Alito” Moreno, dirigente del PRI, es complicada. Intentará escudarse en cuestiones como, por ejemplo, que la pérdida de Nuevo León fue producto del soterrado apoyo del ejecutivo federal al candidato a la gubernatura por MC, Samuel García. Quizá tenga algo de razón. Y, en el caso de Campeche (al momento en que esto escribo), continúa la pugna por la gubernatura entre Layda Sansores (candidata de Morena y el Partido del Trabajo) y Christian Castro Bello (contendiente por la coalición ‘Va por Campeche’, que conjunta al PRI, PAN y PRD).

El no conocer aún los resultados definitivos no evita tener en cuenta que la Ciudad de México pesa mucho electoralmente. La Cámara de Diputados y su nueva composición también. Y que Morena se ha ubicado como primera fuerza política a nivel nacional con la victoria de entre 7 y 10 entidades en disputa, es un elemento imposible de soslayar.

Los que sí ganan son los partidos que pasan a ser, a partir de ahora, “fiel de la balanza”. Me refiero al Partido Verde Ecologista de México, que contará con al menos 40 curules y una gubernatura, y a Movimiento Ciudadano, que se llevó también una entidad y al menos 20 diputaciones federales.

Pero ello no quita que el perdedor más grande sea, sin lugar a duda, Mario Delgado. Hará alharaca de las gubernaturas en que Morena resulte victorioso, y de haber conservado junto con sus aliados el control absoluto de la Cámara de Diputados, aunque exista una disminución de más de 50 curules bajo la bandera del partido que él dirige. Además, será necesario considerar que el apoyo que le brindaba el PVEM ya no llegará sin cortapisas como antes.

No solo ello, Morena recibe un duro revés en su bastión más importante: la Ciudad de México. Mario Delgado tratará de adjudicarle toda la culpa a la jefa de gobierno capitalina, Claudia Sheinbaum.

¿Es momento de que el dirigente nacional de Morena considere su renuncia? Valga el ejemplo de Pablo Iglesias en España, quien tan solo por haber perdido la capital del país, Madrid, renunció a la dirigencia de su partido. Aquí en México se ve difícil que Delgado o cualquier otro líder de partido, ante estos números ambivalentes, sean capaces de aceptar sus yerros. Y aunque Delgado se aferre a su presidencia, ‘la noche de los cuchillos largos’ en Morena ha iniciado. 

La influencia de Morena se ha visto disminuida y no pocos miembros partidistas de la Cuarta Transformación exigirán su cabeza, iniciando nuevamente la campaña por la dirigencia de ese instituto, así como por tener algo que decir en cuanto a quién será el abanderado presidencial en el 2024.

Muchos de los fracasos dependieron de las imposiciones, los dedazos y la mala actuación de los candidatos. Y de todo ello, los dirigentes partidistas son responsables. El hilo se rompe por lo más “Delgado”, pero en la política donde la lógica y el sentido común brillan por su ausencia, Mario Delgado tratará de hacer todo por quedarse donde está.

POR VERÓNICA MALO
VERONICAMALOGUZMAN@GMAIL.COM

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