Sábado 19 de Junio 2021
CLARABOYA

Un paso hacia la universalización de la vacuna

En días recientes el gobierno de los Estados Unidos anunció su intención de reconsiderar su postura de dispensar las protecciones de propiedad intelectual

Azul Etcheverry / Claraboya / Opinión El Heraldo de México
Azul Etcheverry / Claraboya / Opinión El Heraldo de México
Escrito en OPINIÓN el

En días recientes el gobierno de los Estados Unidos anunció su intención de reconsiderar su postura de dispensar las protecciones de propiedad intelectual respecto a la producción de vacunas contra el COVID-19, coincidiendo de esta forma con la propuesta internacional de liberar las patentes que protegen la investigación, su aplicación y la tecnología involucrada para la libre producción que facilite el acceso de este bien en los países menos desarrollados.

Se trata de un hecho importante ya que contradice una decisión tajante tomada al inicio de la pandemia y que hoy más bien se apega a la solicitud impulsada desde la Organización Mundial del Comercio (OMC) por países como la India y Sudáfrica. Si bien las autoridades estadounidenses creen en la protección de la propiedad intelectual, dicen ahora apoyar las exenciones como un esfuerzo para llevar la mayor cantidad de vacunas posible a donde más se necesiten.

Hoy en día, se estima que la mayoría de los países pobres no tendrá acceso general a vacunas antes del 2023, por lo que nuevamente la discusión sobre la universalidad a la salud y el negocio farmacéutico de innovación. No se trata de un tema sencillo, el desarrollo de líneas de investigación, formulación e innovación requiere de inversiones multimillonarias de alto riesgo que en muchas ocasiones no son fructíferas.

Esta iniciativa busca no solo suspender la patente de estas alternativas clínicas, sino que la tecnología y conocimientos asociados sean compartidos también para poderlos replicar en diversas latitudes. Otro cuestionamiento que surge con esta iniciativa se enfoca en el debilitamiento de las cadenas de suministro dedicadas a la elaboración y distribución de las vacunas, así como la proliferación de opciones falsificadas que pondrían aún en mayor riesgo la salud de millones.

Además, ésta se enfrenta a la legislación internacional y una serie de alternativas que no se han explorado a fondo. Se podría considerar desde una “expropiación” con una respectiva indemnización a las farmacéuticas o la concesión de licencias mediante el pago de regalías, hay más opciones en el tintero que dichas empresas estarían dispuestas a considerar antes que la pérdida de una patente.

También se tienen que tomar en cuenta los tiempos que implican estas negociaciones. A pesar de que se promulgaron declaratorias de emergencia alrededor del mundo, estos procesos no necesariamente los más rápidos porque cada miembro de la OMC, organismo donde se gesta esta solicitud, tiene necesidades e intereses distintos.

Estas diferentes necesidades son las que permiten a países como Estados Unidos, con más de 210 millones de dosis aplicadas, reconsiderar una postura que podría marcar el inicio de la redistribución de las vacunas a los países más pobres.

Ahora el reto sería el de generar metodologías de procesos e infraestructuras necesarias para que en estos países el acceso se pueda garantizar y en caso de que se liberen las patentes, hacer esquemas de transferencia de conocimientos y tecnología de forma segura y eficaz a los productores no innovadores.

Como iniciativa creo que es muy loable siempre y cuando se tenga el talento y la verdadera intención de llevar la vacuna donde se necesite en aras de alcanzar el siempre utópico y anhelado acceso universal a la salud.

POR AZUL ETCHEVERRY
AETCHEVERRYARANDA@GMAIL.COM 

@AZULETCHEVERRY

maaz