De frente y con el virus

Si bien la globalización ofrece oportunidades, éstas no están exentas de dificultades

De frente y con el virus
Luis David Fernández Araya/ Colaborador/ Opinión El Heraldo de México

El comercio es fundamental para poner fin a la pobreza en el mundo. Los países que están abiertos al comercio internacional suelen crecer más rápidamente, innovar, aumentar la productividad y ofrecer mayores ingresos y más oportunidades a sus habitantes.

Un sistema de comercio abierto también beneficia a los hogares de menores ingresos al ofrecer a los consumidores bienes y servicios más asequibles.

La integración en la economía mundial a través del comercio y las cadenas de valor mundiales contribuye a impulsar el crecimiento económico y a reducir la pobreza a nivel local y mundial.

Se deben crear estos y otros proyectos que contribuyan a crear un sistema de comercio internacional abierto, confiable y predecible en beneficio de todos. Si bien la globalización y el comercio ofrecen oportunidades, estas no están exentas de dificultades.

Los países en desarrollo pueden tener problemas para competir a escala mundial, por muchas razones: sistemas de transporte, logísticos o aduaneros ineficientes o inadecuados; deficiencias de conectividad en el ámbito de las telecomunicaciones, los mercados financieros o la tecnología de la información; regulaciones complicadas que desalientan nuevas inversiones; comportamientos anticompetitivos por parte de importantes actores del mercado o cárteles que frenan la innovación, la productividad o el crecimiento de los mercados.

La creciente complejidad del comercio tiene graves repercusiones para los pobres en todo el mundo, ya que ellos suelen estar desconectados, de manera desproporcionada, de los mercados mundiales, regionales e incluso locales.

La pobreza suele concentrarse en zonas geográficas donde la conexión con centros de actividad económica es deficiente.

Las empresas y las comunidades de esas zonas no pueden aprovechar las oportunidades para preparar una fuerza de trabajo calificada y competitiva; no están integradas en las cadenas de producción mundiales, y se encuentran menos preparadas para los retos actuales.

POR LUIS DAVID FERNÁNDEZ ARAYA
COLABORADOR
@DRLUISDAVIDFER

MAAZ


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