COLUMNA INVITADA

Pobre Colombia

La respuesta viene de Duque -y de los militares, claro-, pero también de quién maneja por detrás al presidente, el inefable Álvaro Uribe. Una especie de Maximato a la colombiana, pues

Pedro Ángel Palou / Colaborador / Opinión El Heraldo de México
Escrito en OPINIÓN el

¡Cómo duele ver lo que está pasando Colombia estos días! Van más de treinta muertos y, según parece, más de quinientos manifestantes desaparecidos. Todo inició con una nueva ley fiscal. Las difíciles tributaciones en medio de la crisis y la pandemia sacaron a la gente a la calle a protestar en contra de las malas políticas de Iván Duque, pero también en contra de la falta de empatía.  Subir impuestos en medio de una crisis brutal, a quién se le ocurre. A un ultraderechista como Duque, claro, que no entiende lo que sufre el pueblo, la gente de a pie. Cali arde desde entonces, y otros lugares del país por supuesto inflamados por la ira ante la ignominia. Gritan, bailan y cantan al viento: “Duque, pirobo, el pueblo no es tan bobo”.

La respuesta viene de Duque -y de los militares, claro-, pero también de quién maneja por detrás al presidente, el inefable Álvaro Uribe. Una especie de Maximato a la colombiana, pues. Por eso también gritan en las calles: “Uribe, paraco, el pueblo está verraco”. Ha explotado una bomba social, y no parecen darse cuenta.

Los medios han sido cómplices, como tantas veces, denunciando un supuesto vandalismo. No ha sido así. Se ha tratado de protestas pacíficas. En twitter el odioso Uribe escribió el 30 de abril: “Apoyemos el derecho de soldados y policías a utilizar sus armas para defender su integridad y defender a las personas y bienes de la acción criminal del terrorismo vandálico”. Después, la violencia policiaca y militar, la brutalidad. Diego Molano, el ministro de guerra, habla del derecho constitucional para acabar con las “organizaciones terroristas” y “los actos criminales de Cali”. El Espectador, en particular, ha jugado un papel terrible. Carlos Enrique Moreno es “el primer cuñado de la Nación, hermano de Lina Moreno de Uribe, una santa como su marido, afirman ellos. El periodista Esteban Carlos afirma sin tapujos que Uribe es un “subversivo de extrema derecha”.

Una organización llamada Corporación Veteranos por Colombia -se trata de militares de reserva- rechazó por supuesto la participación de soldados en la acción del gobierno. Los soldados, afirman, están entrenado para “combate rural antisubversivo”, no para contener protestas sociales. El armamento usado es “de alta letalidad”. Ellos culpan a Molano, por supuesto, de las violaciones a los derechos humanos en Cali. La ONU y sus enviados han sido amenazados y agredidos también.

La máxima ironía, consiste en que en los próximos días Álvaro Uribe dará una conferencia en NYU (New York University) y su esbirro Duque en IvyConnect sobre democracia y liderazgo. ¿Saben algo al respecto estos dos?

Esta es una revuelta juvenil, como el mayo de 68 en Paris, o el verano del mismo año en México. La respuesta, brutalidad policiaca. En otros países donde ha ocurrido también los organismos internacionales han denunciado “prácticas dictatoriales”. ¿Por qué no hacen lo mismo con Colombia? Urge la respuesta internacional contundente y urge, también, un conjunto de sanciones y la intervención de visores de la Corte Internacional de Derechos Humanos y de la ONU. Por lo mientras el juez Baltazar Garzón ya tiene en la mira a Uribe y a Duque y se plantea una denuncia internacional de inmediato.

La indignación no parará. No hay marcha atrás. No se nos olvide que la bomba no estalló solo en Cali. 500 municipios se sumaron al Comité Nacional de Paro el 28 de abril. Hay brutal desempleo, miseria, hambre. Hay muertos por la pandemia. Duque solo sabe culpar al “terrorismo”, al narcotráfico. Y revive la minga indígena desde el Cauca. Llegarán a Bogotá a protestar.

Residente ha apoyado al paro, diciendo: “Si un pueblo sale a manifestarse en medio de una pandemia, es porque su gobierno es más peligroso que un virus”. Duque, después de dos semanas de paro ha sido obligado a negociar. Los organizadores del paro no están aun convencidos de que signifique un cambio te timón, aunque hay ya un negociador de paz.

En México hay también un mal manejo de la pandemia, pésimos resultados económicos, culpa demagógica del otro de lo que ocurre ahora, invención del enemigo - y una terrible falta de empatía donde el presidente manda “al carajo” a las víctimas de un accidente de metro. Si ves las barbas de tu vecino remojar…

POR PEDRO ÁNGEL PALOU
COLABORADOR
@PEDROPALOU

PAL