Salir a votar

En México en diversos momentos la sociedad civil ha llamado al voto blanco, a no votar

Salir a votar
Pedro Ángel Palou / Colaborador / Opinión El Heraldo de México

En México en diversos momentos la sociedad civil ha llamado al voto blanco, a no votar. Fernando del Paso escribió un artículo memorable en la época última del PRI explicando por qué no votaba. Mucho ha andado y nos ha costado la democracia y sus instituciones, hoy debilitadas por el propio ejecutivo y una oposición ramplona como para seguir sosteniendo que es mejor quedarse en casa y no salir a ejercer el derecho de todo ciudadano a votar.

En Argentina, por ejemplo, el voto es obligatorio –no libre, como en nuestro caso- y cuando ha habido movimientos de protesta vía el sufragio lo único que se ha conseguido es que los políticos repudiados se queden aún más en el poder. Debilitar las oposiciones ha fortalecido gobiernos cada vez más autoritarios. Nuestra democracia es onerosa, como pocas, pero el excesivo financiamiento a los partidos no puede ser castigado anulando el voto. No en una democracia que no tiene segundas vueltas o mecanismos maduros de referéndum y reelección –no elegir nuevamente a un mal gobernante es un castigo más fuerte que votar en blanco

El voto nulo promovido por Dresser nunca funcionó en nuestro país. De la misma manera en que muchos salieron a votar en el pasado por un cambio, cualquier cambio, porque son totalmente Palacio.

En las elecciones intermedias lo que prima es el abstencionismo. En esta, si ocurre, será el terrible termómetro del enorme malestar ciudadano ante una partidocracia que ha sustituido al presidencialismo utilizando lo mismo la franquicia política, el chantaje, el fraude, el miedo y la amenaza. Una clase política, casi sin excepción, que ha sustituido las ideas y las propuestas por eslógans y costosas campañas de marketing y se aplaude cuando sus costosos grupos de enfoque les dicen que tal o cual anuncio o consigna es, en realidad, lo que quiere ver o escuchar la gente.

Las campañas se han convertido en un circo donde la única función tiene que ver con la opnonerse a Morena. Hay un lema particularmente analizable, el de una candidata en Nuevo León blanca de piel que dice que mejor se vote por ella y no “por la Morena”. El ambiente que he descrito me recuerda a ese criticado lema de la vieja izquierda latinoamericana que jugaba con las palabras avanzar y transar y al final dejaba implícito que sólo transando se seguía adelante. No hay ideas, no hay propuestas, sino la lucha por el poder. Nos repite que quien tiene un puesto público en México puede hacer lo que quiera, que en medio de la corrupción y la violencia.

 Y es que de eso y no de otra cosa hablamos, de calidad de vida, de asumir el reto de creer que aún existe futuro. No somos una sociedad vieja como la europea. Es en América donde va a ocurrir el futuro. No podemos hacer del pasado un libro de historia que se corrige para adecuarlo a nuestra ideología. El pasado está allí como lección. La verdadera historia patria nos obligaría a pensar en un país incluyente, plurinacional y plurilingüístico como ha promovido con denuedo Yasnaya Elena.

 Pensar el futuro sería pensar ya en energías alternas y verdes, no en combustibles fósiles. Pensar en la ciencia y la cultura. ¿Por qué ningún candidato o partido ha utilizado estos temas, la ciencia, la cultura, el clima, para sus plataformas y campañas? Hemos retrocedido en esos tres ámbitos en estos años pasados. Equidad, justicia, transparencia serían otros. No hay una oposición seria en nuestro país. Lo he venido diciendo aquí en El Heraldo. Hace tiempo conocí a un matemático, Sergio Fajardo, que desde la alternativa ciudadana cambió para siempre la política colombiana desde su alcaldía y pesar de los estragos de Pablo Escobar. Su lema: “Medellín, la más culta”. ¿Funcionaría en México un lema así? Parques biblioteca, un teleférico conectando la antigua zona de los sicarios, la planeación urbana al servicio de la gente; servicios, calidad de vida. Se puede desde el municipio, desde las diputaciones. Es urgente proponer no solo querer disponer del poder como botín. Salgamos a votar, por ahora, y luego trabajemos por un partido ciudadano, realmente progresista y alternativo que sea una verdadera opción.

POR PEDRO ÁNGEL PALOU
COLABORADOR
@PEDROPALOU

dza


 


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