COLUMNA INVITADA

¿Qué es la 4T?

La Cuarta Transformación es una dislocación del orden político, económico, legal y social basado en el desarrollo sustentable y la autosuficiencia energética

OPINIÓN

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Ricardo Peralta/ Colaborador/ Opinión El Heraldo de México

Hablar de los diversos modelos de desarrollo en México, nos debe llevar a la historia reciente de nuestro país; la inédita forma democrática de nuestra sociedad en la toma de decisiones de Estado contra la resistencia de una tradición de una parte de la clase política inamovible por costumbrismo, discurso adversarial autómata o simple falta de apreciación o negación de los nuevos tiempos.

Lo que es un hecho indiscutible, es que cuando menos en las últimas 4 décadas, lo único que se ha desarrollado sexenalmente son crisis políticas, económicas y sociales. Ninguna tesis ha tenido el éxito en el desarrollo nacional anhelado desde la Revolución Mexicana. Todos los intentos han estado fuera de contexto, diseños alejados de la realidad del país.

Ello ha convertido a México en una fábrica de pobres a gran escala, se ha creado una indiferencia ante la rapiña del medio ambiente, la ausencia masiva del poder adquisitivo, la desvaloración del mercado interno, la inseguridad, violencia y corrupción como resultado de la gigantesca impunidad causada por el descrédito de las instituciones públicas, donde la venganza selectiva se ha practicado más, que la justicia generalizada. Vicios que se han enquistado como tumores profundos y que aún hay que desterrar. Es, aunque duela, la herencia maldita de las administraciones apátridas del pasado, y claro, la idiosincrasia de algunos que confunden el servicio público con el abuso de poder.

La Cuarta Transformación como continuidad de las tres anteriores, es una dislocación del orden político, económico, legal y social creado en el periodo neoliberal que no propició el desarrollo humanista en favor de los menos favorecidos históricamente. Esa es la primera tesis como base doctrinal.

La influencia internacional de los países más desarrollados permeó en todo el globo terráqueo, pero las condiciones históricas de atraso no permitieron hacerlas fértiles en el subdesarrollo, por el contrario se agravaron, las tesis capitalistas priorizaron el crecimiento económico frente al desarrollo sostenible integral y humano.

La humanización es la base primordial del desarrollo para entrar al estado de bienestar general. Hace 49 años la ONU convocó a la Cumbre Mundial de Desarrollo Humano, desde entonces se analizó la necesidad de impulsar el desarrollo social en paralelo con el económico. La intención es aumentar la producción interna y la capacidad adquisitiva,  también la esperanza de vida y el acceso a la educación universal.

Por ello la 4T procura financiar programas sociales impulsando la inversión interna para provocar mayor calidad de vida de sus habitantes.

Ahora, si la base de la 4T es el estado de bienestar, en qué consiste: en un sistema económico y social donde los derechos constitucionales estén garantizados y no se deban exigir, simplemente ejercer con toda libertad, entre ellos: la propiedad, la libertad personal, el trabajo y la justicia.

El lucha contra la pobreza se encabeza incluso con una frase de congruencia: “Por el bien de todos, primero los pobres”. En un país con más de 60 millones de pobres, la creación de fuentes de empleo, fomento de actividades productivas agrícolas; primordialmente por su abandono, la integración de todos los jóvenes en la vida económica y educativa, los derechos de las mujeres, los pueblos indígenas, adultos mayores, niñas y niños y grupos vulnerables.

La Cuarta Transformación en el concepto de desarrollo sustentable se concentra en el respeto a los pueblos indígenas, sus usos y costumbres, como valor cultural inamovible. La autosuficiencia energética es un elemento de seguridad nacional, el rescate de PEMEX y la CFE como empresas nacionales imprescindibles.

El desarrollo sustentable es como tal, una versión mexicana de impulso a un proyecto nacional, no como plan sexenal o programa de gobierno, sino como un acto disruptivo en lo político y cultural para todo el conglomerado poblacional, donde se unan todo tipo de alternativas de amplio espectro de inclusión.

La preponderancia del mercado interno debe tener también armonía con las economías globalizadas, sin perder de vista la ambición transnacional colonizadora que ha sido ejemplo de parálisis, incluso ahora en plena pandemia por el COVID 19.

Las miles de realidades nacionales en México y su multifacética cultura, debe tener también una construcción local, desde la pequeña comunidad, municipio o entidad federativa, absolutamente integradora con las universidades, empresas, organizaciones no gubernamentales socialmente responsables, y con toda la población patriota que pueda aportar para continuar la reconstrucción de nuestro amado y lastimado México.

POR RICARDO PERALTA
@RICAR_PERALTA

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