En la investigación del delito, volverá lo básico

Expertos coinciden en utilizar el dinero del padrón de usuarios de telefonía móvil en capacitación e inteligencia

En la investigación del delito, volverá lo básico
Manelich Castilla Craviotto / Colaborador / Opinión El Heraldo de México

En tiempos de extrema sofisticación, volver a lo básico se convierte en un acto original y vanguardista. En el combate a la criminalidad, romper paradigmas es una forma de alargar la ruta que nos llevará de nuevo al punto de partida, en que hombres y mujeres, desde las instituciones, se verán desafiados por la actividad madre de la policía: investigar delitos.

“La criminalidad sigue a la civilización, como la sombra sigue al cuerpo”, decía uno de los padres de la Sociología Criminal, Enrico Ferri. Y es que no existe una etapa en la evolución de la humanidad sin un detractor del orden,  infractor o delincuente. Es sabido que entre infractor y delincuente media la aplicación de leyes de distinta naturaleza, una de carácter administrativo y otra de carácter penal, empero, ambas son de interés para la investigación policial.

François Vidocq, el famoso criminal francés del siglo XIX, converso a policía y fundador de la Brigade de la Sûrete (Brigada de Seguridad) dejó un legado vigente en pleno siglo XXI. Demostró que conocer a fondo el comportamiento delictivo, la personalidad del facineroso, son la única forma de anticiparse al resultado criminal. Su capacidad de infiltración era tan exitosa, que en una de sus operaciones un delincuente le encomendó la misión de asesinar a François Vidocq, es decir, a él mismo.

El siglo XIX estuvo marcado por grandes avances técnicos y científicos para facilitar la compleja tarea de investigar crímenes y sancionar a los responsables. La criminalística es el fruto de dicha evolución. Además de Vidocq, nombres como Alphonse Bertillon, Hans Gross, Allan Pinkerton, Edmond Locard o Juan Vucetich son indiscutibles arquitectos de la investigación científica del delito. Sus aportaciones incentivaron la capacidad infinita de los buenos policías para construir casos y aportar su ingenio y experiencia para resolverlos acorde a los intereses de la ciudadanía.

Lo anterior a propósito de los interminables debates sobre la ruta a seguir para enfrentar de manera eficaz a la criminalidad. Un ejemplo pudiera ser la reciente aprobación del Padrón Nacional de Usuarios de Telefonía Móvil que busca inhibir delitos como la extorsión, el secuestro o el fraude.

Sobre ello dialogué con 30 mandos policiales de los tres órdenes de gobierno vía zoom. A ninguno se les pidió compartir su experiencia en el combate a estos delitos para analizar la viabilidad del Padrón. Diez de ellos coincidieron en que los recursos destinados al proyecto -700 millones de pesos iniciales según el presidente del IFT- serían muy útiles para implementar el Modelo Nacional de Policía y Justicia Cívica, concretamente para sus Unidades de Investigación. Se manifestaron por más capacitación en materia legal y en uso de tecnología para la inteligencia operativa. Igual que en el siglo XIX: investigar y sancionar desde el inicio la conducta desviada para no permitir que se fortalezca el hábito criminal.

Volver a los fundamentos de la función policial, respaldar a quienes la realizan, pudiera ser un gran paso aunque sea, paradójicamente, hacia atrás.

POR MANELICH CASTILLA CRAVIOTO
COLABORADOR
@MANELICHCC

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