Mirar al Pacífico: una despedida

Asia puede ser motor de la economía mundial, por su dinamismo, y un factor de desestabilización por los complejos hechos históricos que se han dado

Mirar al Pacífico: una despedida
Adolfo Laborde / La Nao de China / Opinión El Heraldo de México

Hace aproximadamente cuatro años comencé con este maravilloso ejercicio de escribir cada quincena sobre temas relacionados con Asia, con una colaboración que precisamente lleva el mismo título de la del día de hoy. Fue gracias a la invitación de mi amigo Pepe Carreño, director de la sección Orbe de El Heraldo de México. Recuerdo cuando recibí la llamada y me comentó que estaba pensando reunir a un grupo de expertos en distintos temas internacionales que pudieran explicar de manera sencilla, clara y con conocimiento de causa los procesos, sucesos y coyunturas del mundo. Naturalmente, por formación, a mi me tocaría Asia. Acepté el reto, no sólo porque estaba consciente de que los lectores mexicanos se merecían leer algo más que la recolección de datos, transcripción de cables, o bien, traducción de noticias al español. El proyecto era, es y seguirá siendo, ofrecer un análisis serio de lo que pasa en el mundo. Y es precisamente lo que se ha hecho en esta sección Orbe, que estoy convencido, es bien leída en México y el mundo hispanohablante. 

Desde entonces he abordado múltiples temáticas de una región dinámica y cambiante que puede ser, tanto el motor de la economía mundial por su dinamismo, como un factor de desestabilización política por los complejos hechos históricos que ahí se han dado, y que amenazarían la seguridad de la humanidad entera en caso de desatarse una guerra no convencional. También se ha hablado de temas conocidos para muchos de nosotros, como la cooperación internacional para el desarrollo, migración, geopolítica, geoeconomía, comercio exterior, política exterior, entre otros, pero también se han tratado sucesos complejos y muy puntuales como los problemas territoriales (marítimos y terrestres) en la región de Asia Pacífico, y se ha dado voz a algunos de los representantes diplomáticos asiáticos acreditados en México. 

Con todo lo que significa el reto de abordar Asia en su perfecta dimensión, me parece que hemos cumplido y dado la pauta de que temas que parecen muy lejanos a nosotros se aborden en uno de los diarios que, a pesar de su juventud, se ha posicionado entre los preferidos del público mexicano. Y es precisamente debido a esta originalidad e inclusión de los temas que lo ha conseguido. 

Nunca olvidaré el símil que mi viejo amigo Pepe Carreño me compartió sobre su idea de la sección Orbe: tratar en lo posible de reunir a los mejores especialistas en las diversas regiones en una sola sección. Extrañaré y recordaré con cariño esta columna ya que, a partir de hoy, gracias a una responsabilidad adquirida en el servicio público, pausaré mis colaboraciones. Gracias a Franco Carreño, a El Heraldo de México pero, sobre todo a los lectores de “La Nao de China”, por darme la oportunidad de compartir en estos últimos años mi visión de esta región que, estoy seguro, será fundamental en el devenir histórico que se asoma. Gracias a todos.

Por ADOLFO LABORDE
COLABORADOR
ANALISTA INTERNACIONAL

avh


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