No habrá sorpresas, habrá sorprendidos

A pesar de sus conflictos internos, Morena llega consolidado a la elección intermedia, pues no depende de manera exclusiva del prestigio de sus candidatos

No habrá sorpresas, habrá sorprendidos
Héctor Serrano/ Colaborador/ Opinión El Heraldo de México

A una semana de iniciadas las campañas electorales algo queda claro, pase lo que pase, Morena se consolidará como la mayor fuerza política de nuestro país. Su primer lugar ya estaba dado desde antes, lograron articular un ejército de promotores del voto que lleva años trabajando, de manera sigilosa y sistemática, desplegaron a miles de ellos por todo el territorio nacional.

Los altos niveles de aceptación del Movimiento de Regeneración Nacional muchos lo siguen atribuyendo de manera exclusiva a la figura del presidente y, aunque es cierto que él es su principal activo, tanta simpatía por un partido político es imposible de sostener si no se cuenta con la estructura territorial necesaria para llegar hasta el último rincón del país.

Los promotores de Morena fundamentan su discurso en dos cosas: la figura presidencial y la promoción de los programas sociales, sin los que, dicho sea de paso, su labor de captar adeptos sería mucho más complicada. No son pocos los beneficiarios que han obtenido la orientación necesaria para recibir los apoyos económicos a través de algún promotor de Morena.

Su tarea de promoción del voto se ha visto acrecentada en el último trimestre, en algunas zonas del país, en lo que va del año, han realizado hasta cuatro visitas a sus empadronados. A estas alturas de la elección, Morena ya sabe dónde va a ganar sin mayor esfuerzo y dónde tiene que reforzarse, en eso trabaja su dirigencia, en la identificación de zonas de riesgo y en la implementación de estrategias complementarias.

No existe ningún otro partido que pueda hacerle frente al trabajo territorial de Morena; desde muy temprano se dieron por vencidos en esa batalla y decidieron apostar por otras estrategias. Salvo el caso de algunos gobiernos estatales de oposición, donde su estructura también será un factor decisivo, el próximo 6 de junio, Morena no tiene ningún adversario del cual preocuparse.

A pesar de sus conflictos internos, Morena llega consolidado a la elección intermedia, pues no depende de manera exclusiva del prestigio de sus candidatos, tuvo la visión de montar a tiempo una estructura territorial que sirve a todos por igual, durante tres años promovieron al partido y los programas de gobierno, el tiempo suficiente para crear una base social que les permitirá ganar.

Pero eso no quiere decir que lo ganarán absolutamente todo, aunque sin lugar a dudas obtendrán la mayoría de las posiciones en juego, también hay territorios que por su composición política, poblacional y económica se les habrán de complicar, son esas contiendas de las que debemos estar atentos y ver cómo reacciona el partido gobernante ante tales circunstancias.

En cualquier elección las estructuras territoriales pesan, Morena hizo el trabajo que los otros partidos no quisieron o no pudieron hacer, por eso el próximo 6 de junio no habrá sorpresas, habrá sorprendidos.

POR HÉCTOR SERRANO AZAMAR
COLABORADOR
@HSERRANOAZAMAR

jram


Compartir