Estados Unidos: “El adormilado Joe”

El plan de infraestructura habrá de tener un gran impacto en la economía mexicana, oportunidad que debe ser aprovechada al máximo

Estados Unidos: “El adormilado Joe”
Agustin Garcia Villa / Des... Propósitos / Opinión El Heraldo de México

Como en muchas otras ocasiones, el hoy ignorado y defenestado Donald Trump regresa a la picota para ser nuevamente exhibido como un bufón, al haber osado usar de manera negativa, como bandera de campaña política, la gran experiencia de gobierno del hoy presidente Joseph Biden, a quien en reiteradas ocasiones llamó despectivamente sleepy Joe.

En los hechos, y a escasos tres meses de haber asumido el gobierno de Estados Unidos, Biden ha dispuesto una serie de medidas de realineamiento político y económico de su país, que a decir verdad, no sorprenden, sino sólo ratifican su gran experiencia de más de 50 años dentro de la actividad pública. Si bien, sólo 100 días en el poder no son muchos, en ese lapso Biden ha podido restablecer la concordia política de su país, avanzar ordenadamente para resolver la crisis sanitaria y dar un giro brutal a los enredos económicos y de otros tipos inducidos por Trump y su camarilla de asesores, mediante un agresivo y meditado programa de gobierno, tendiente a recuperar de manera estructural la economía de sus país.

Así, se anunció un ambicioso plan de infraestructura, creación de empleos y proyectos de energías verdes por 2.3 millones de millones de dólares, y una duración de ocho años, con lo que busca relanzar la economía norteamericana que en los últimos años se ha visto rezagada con respecto a otras, así como reincorporar al mercado laboral a grandes masas de la población que en los últimos tiempos han sido relegadas y, por lo mismo, marginadas de los frutos del desarrollo.

Bajo lo que se ha dado en llamar el “Plan para la Creación de Empleo”, Biden pretende contribuir a resolver los mayores problemas del país, como son el cambio climático, la recuperación de los sistemas de hidrológicos y la infraestructura en general, en lo que él mismo ha llamado el programa más importante en creación de empleo desde la II Guerra Mundial, mediante el que se beneficiaran miles de trabajadores que producirán y consumirán productos hechos en EU, reduciendo una gran cantidad de productos de importación.

La Bidenomics, como se ha dado por llamar al nuevo programa económico busca, a través de una estrategia bien pensada y articulada, hacer de EU el líder global en sectores emergentes como tecnologías para la producción de baterías, biotecnología y energías limpias, etc. El programa incluye mas de 600 miles de millones para temas vinculados a transporte en el que resaltan los incentivos a la producción de vehículos eléctricos, 650 para la construcción y mantenimiento de vivienda, escuelas y líneas de banda ancha, 400 para el cuidado de niños, adultos mayores y discapacitados, y 580 para la investigación y capacitación, lo que contribuirá a reforzar la competitividad de la economía en el mediano y largo plazos.

Un programa de esta naturaleza no se había visto desde la época del visionario presidente F. Delano Roosevelt quien, vía la mayor intervención del gobierno en la economía, a través de la aplicación de políticas económicas Keynesianas pudo reactivar la “demanda efectiva” mediante la cual fue capaz de sacar a su país de la “La Gran Depresión del 29”. Este nuevo programa de creación de empleo propuesto por Biden es conceptualmente muy parecido al aplicado por Roosevelt, sólo que aplicado a las nuevas circunstancias que presenta la economía mundial y la aplicación de nuevas tecnologías disruptivas. Sin duda, la llegada de Biden a la Casa Blanca genera  expectativas económicas halaguenas para EU y el resto del mundo.

Por supuesto que dicho programa habrá de tener un gran impacto en la economía mexicana, oportunidad que debe ser aprovechada al máximo, pues constituye una gran coyuntura para integrarnos aún más a las cadenas productivas norteamericanas, abriendo cauces a la inversión nacional y extranjera, a mayores niveles de empleo, a la absorción de nuevas tecnologías, en resumen, a la posibilidad de un mayor nivel de bienestar para la población. Es pues, de gran importancia, sobre todo en estos momentos electorales, reafirmar nuestro Estado de derecho y ascendente proceso democrático, mostrándonos al mundo como un país moderno, de instituciones, en constante búsqueda por un mayor desarrollo.

POR AGUSTÍN GARCÍA VILLA
ANALISTA ECONÓMICO
ORBE@ELHERALDODEMEXICO.COM

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