La “pifia”

Se cierne una sombra de dolo o motivación política, que en aras de la transparencia deberá quedar esclarecida

La “pifia”
Luis David Fernández Araya/ Colaborador/ Opinión El Heraldo de México

No era necesario llegar a un escenario donde se explicara el por qué no se dijo lo que se dijo, me refiero a los resultados señalados en la auditoría respecto del costo de la cancelación del aeropuerto de Texcoco. Ahora resulta que no existe una cifra definitiva que se haya señalado.

No es posible no fruncir el ceño con extrañeza, debido a que se tuvo que llegar hasta la instancia de la comparecencia ante la Comisión de Vigilancia de la Cámara de Diputados, para explicar algo que se conoce en materia de auditorías: ninguna se encuentra completamente cerrada, son procesos inacabados y siempre existe por norma, la posibilidad de que los entes auditados aclaren, precisen o solventen las observaciones generadas; así lo dejo ver el propio auditor especial de desempeño al señalar que las observaciones son “un conjunto de escenarios jurídicos, financieros y económico”, y tiene razón, sin embargo poco explica sobre los montos a los que el “error” o “pifia” reflejaron.

Las comparecencias desarrolladas en el seno de la Comisión son un ejercicio de transparencia, donde se discutirá la metodología utilizada para los cálculos arrojados, sin embargo, se debería aprovechar esas presentaciones para entrarle a las actividades que dicen, se desarrollan desde un despacho privado, donde se presume, se acuerdan los “cómos” para solventar las auditorías practicadas por la Auditoría Superior de la Federación.

Sobre el tema de la “pifia” se cierne una sombra de dolo o motivación política, que en aras de la transparencia deberá quedar esclarecida, cierto, ayudará el decir qué metodología se utilizó y en su caso modificarla, pero no puede ceñirse únicamente a un debate técnico.

Porque resulta evidente en materia de auditorías o revisiones, que los resultados son preventivos o correctivos, lo que no se entiende es el por qué no se aclaró desde las primeras conclusiones, es decir, por qué no se dijo en su momento, más tratándose de un tema que ha generado tanta desinformación, tanta tinta, tantas opiniones, tantos cálculos, tantas explicaciones técnicas para su cancelación, pero también mucho oportunismo político, por lo que insisto, si la “pifia” ya estaba cometida, como dice un clásico: “para qué tanto brinco estando el suelo tan parejo”.

POR LUIS DAVID FERNÁNDEZ ARAYA
COLABORADOR
@DRLUISDAVIDFER

jram


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