EL DON DE LA FE

El auténtico Santa Claus

Se trata de San Nicolás de Bari, un santo venerado en todo el mundo cristiano y Santo Patrono de Turquía

OPINIÓN

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Roberto O'Farrill Corona / El don de la fe / Opinión El Heraldo de México

Conocido como San Nicolás de Bari, pues su cuerpo reposa en esta ciudad italiana, es un santo venerado en todo el mundo cristiano. Es el Santo Patrono de Turquía, Rusia y Grecia. San Metodio, obispo de Constantinopla, escribió su hagiografía y muchos santos, entre ellos Juan Crisóstomo, han escrito sobre él. Además, el simpático Santa Claus, tan popular en el tiempo de Navidad, no es otro sino él mismo.

Nicolás nació en Patara, Licia, hoy Turquía, en una familia rica. Desde niño regalaba sus pertenencias a los pobres mientras les decía a sus padres que “sería un pecado no repartir mucho, siendo que Dios nos ha dado tanto”. El obispo, tío suyo, lo ordenó sacerdote. Al morir sus padres heredó su fortuna que repartió entre los pobres para luego ingresar a un monasterio. Tras algunos años viajó a Tierra Santa con el deseo de conocer los lugares donde vivió y murió el Señor. Al volver de su peregrinaje, de paso por la ciudad de Mira, cuando obispos y sacerdotes indagaban quién podía suceder al obispo que había muerto, dejando la decisión a la Providencia divina decidieron elegir obispo al primer sacerdote que llegara a la diócesis. Al momento, sin saberlo, entró Nicolás y por aclamación fue electo Obispo de Mira.

Dios ha favorecido a san Nicolás al conceder milagros por su intercesión. Es Patrono de marineros, de los inculpados injustamente y de los niños, a quienes en Navidad enviaba dulces y juguetes en costales que distribuían los sacerdotes de la diócesis de Mira.

Entre los variados tipos de adversidades en los que él interviene como intercesor ante el Señor, se encuentran los problemas económicos, los que suele resolver con prontitud, siempre que el fin sea bueno y justo. Son muchas las ocasiones en las que socorre haciendo llegar los recursos necesarios y suficientes para superar esas carencias de dinero.

Durante la persecución del emperador Licinio contra los cristianos, fue encarcelado y azotado. En su prisión evangelizó a los prisioneros hasta que el nuevo emperador, Constantino, lo liberó.

Como obispo de Mira combatió la herejía arriana que negaba la divinidad de Jesús. 

Este bondadoso santo murió el 6 de diciembre del año 345 y fue sepultado en la catedral de Mira.

Años más tarde, durante la caída de Constantinopla, unos marineros decidieron rescatar el cuerpo de su Santo Patrono a fin evitar la profanación de su sepulcro cuando las iglesias fueron transformadas en mezquitas. Llegaron a Mira y se llevaron el cuerpo a Bari, Italia, donde reposa y recibe veneración de peregrinos de todo el mundo.

Con la memoria litúrgica de san Nicolás, el día 6 de diciembre de cada año, se percibe la grata cercanía de la Navidad.

POR ROBERTO O'FARRILL CORONA

MAAZ