ORBITANDO

Un doble discurso de la OMS que confunde

Sería muy doloroso darle la razón al expresidente estadounidense, Donald Trump, sobre la cuestionada forma de actuar del organismo

OPINIÓN

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Israel López Gutiérrez / Orbitando / Opinión El Heraldo de México

A mediados de diciembre de 2019, la Organización Mundial de la Salud (OMS) tomó con calma el brote de coronavirus en Wuhan, China; permitió que Beijing manejara un bajo perfil sobre la crisis sanitaria y fue hasta el 11 de marzo de 2020 que declaró la pandemia, que lleva 5.2 millones de fallecidos en el mundo.

Dos años después, el secretario general de ese organismo, el doctor Tedros Adhanom Ghebreyesus criticó, a principios de semana, la medida de decenas de países que decidieron cerrar sus fronteras y evitar los viajes con el sur de África, ante el brote de la variante Ómicron en Sudáfrica y Botsuana.

También argumentó que Ómicron pone en evidencia que la crisis sanitaria mundial “no ha terminado” y la situación “sigue siendo peligrosa y precaria”, sobre todo por el reparto desigual de vacunas; precisamente países de África deberán de esperar hasta el próximo año para comenzar a inocular.

El jefe de la OMS maneja un doble discurso: el primero de índole económico, donde critica la decisión de cerrar las puertas a una parte de África por parte de Occidente, lo que inevitablemente significa un impacto monetario, en momentos que las economías comenzaban su proceso de sanación.

Por supuesto, eximiendo a toda la industria del área sanitaria y tecnológica que durante este proceso pandémico han registrado un crecimiento en sus ingresos, y seguramente seguirán aumentando de manera importante hasta que no se logre frenar al COVID-19 y todas sus variantes.

Segundo: Ghebreyesus grita casi a diario que la crisis sanitaria no ha terminado, debido a la falta de dosis y que no va a terminar hasta que “todos trabajemos juntos”, ese discurso contrasta, si tomamos en cuenta que está desaprobando las medidas preventivas de decenas de naciones contra Ómicron, antes de que sea demasiado tarde como sucedió la primera vez.

Más bien, su retórica parece que responde al fracaso que busca revertir sobre el plan de distribución de vacunas COVAX, lo preocupante es que esos dobles discursos desorientan a las autoridades y a la gente en el mundo sobre la postura que deben de asumir ante las nuevas amenazas sanitarias.

El cómputo mundial de dosis administradas contra el COVID supera los 7 mil 900 millones de inyecciones, aunque la media de inoculaciones diarias administradas se frenó respecto a los meses de verano, según Our World in Data, esa tendencia es más preocupante y no puede dejarse de lado, está –incluso– por encima de los dobles discursos.

Sería muy doloroso darle la razón al expresidente estadounidense, Donald Trump, sobre la cuestionada forma de actuar de la OMS frente al COVID-19.

El asunto no es salir diario a dar mensajes alarmistas o de crítica a las medidas preventivas, más bien pasa por acelerar y agilizar los procesos que frenen a una pandemia que no tiene para cuándo terminar.

POR ISRAEL LÓPEZ
COLABORADOR

ISRAEL.LOPEZ@ELHERALDODEMEXICO.COM

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