NOTAS SIN PAUTA

De Espino a Marko Cortés, el naufragio tras dirigir el PAN

En los últimos 15 años, el PAN ha tenido seis presidentes electos, que una vez fuera de la dirigencia, por diversos motivos, se fueron del partido

OPINIÓN

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Arturo Rodríguez García / Notas sin Pauta / Opinión El Heraldo de México

En los últimos 15 años, el PAN ha tenido seis presidentes electos que una vez fuera de la dirigencia, por diversos motivos, se fueron del partido, cancelaron su vida política o se encuentran en franca marginación.

Con la inscripción de Manuel Espino Barrientos como aspirante a la postulación por Morena, partido en el que tramitó su afiliación, a la gubernatura de Durango, su papel como dirigente panista en la elección de 2006 ha sido referida ampliamente pues se hizo cargo de conducir negociaciones con gobernadores priístas para conseguir apoyo electoral, a través de la movilización, a favor de Felipe Calderón.

Identificado con la Organización Nacional El Yunque, Espino Barrientos fue dirigente nacional del PAN de 2005 a 2007, año en el que perdió la reelección en una asamblea donde el entonces pujante calderonismo interno le ganó y lo abucheó. En la elección de 2012, apoyó la campaña del priísta Enrique Peña Nieto, llamando al “voto útil” contra López Obrador.

Finalmente, en 2015 fue expulsado del PAN, para luego intentar crear infructuosamente un partido político y terminar sumándose a la campaña de López Obrador en 2018. Su sucesor en la dirigencia nacional del PAN fue Germán Martínez Cázares, un cuadro cercano a Felipe Calderón, en cuyo gobierno fue secretario de la Función Pública, cargo al que renunció para competirle a Espino en la reelección de la presidencia panista.

Al frente de la dirigencia permaneció durante 2008 y parte de 2009, año este último en que el PAN sufrió una estrepitosa derrota electoral que motivó su renuncia al cargo. Marginado del círculo calderonista, se incorporó a la actividad académica para reaparecer en 2018 anunciado como senador de lista por Morena, tras el acercamiento que tuvo con los hijos de López Obrador.

A finales de 2018, siendo presidente electo, López Obrador lo anunció como director del IMSS, por lo que Martínez Cázares solicitó licencia al senado y permaneció cinco meses al frente de la institución a la que renunció acusando injerencia de Hacienda y poco margen de acción. Volvió al Senado como legislador por Morena, cuya bancada abandonó para integrarse al llamado “grupo plural” en el que coincide con otro exdirigente panista, como lo es Gustavo Madero Muñoz.

Germán Martínez Cázares renunció a la dirigencia del PAN en agosto de 2009 y al relevo entró César Nava Vázquez, otro calderonista que como Manuel Espino, estaba identificado con la Organización Nacional El Yunque. Nava fue elegido para concluir el período de Martínez Cázares que terminó en diciembre de 2010. Desde entonces, fue también marginado del círculo calderonista, terminó su período como diputado federal en 2012 y se retiró, a los 38 años de edad, de la vida pública.

A César Nava los sustituyó Gustavo Madero Muñoz, ganándole la partida al calderonismo en debacle que intentó colocar infructuosamente a Roberto Gil Zuarth. Como dirigente, Madero fue actor estelar del llamado “Pacto por México” y consiguió reelegirse en 2014, ganando una vez más a los calderonistas que le disputaban el cargo, esa vez, con la postulación de Ernesto Cordero Arroyo.

Al año siguiente, solicitó licencia para inscribirse como candidato a diputado federal y ya no pudo regresar, pues su secretario general Ricardo Anaya Cortés había logrado operar, junto con otros panistas, la defenestración de Madero.

A Madero lo rescató Javier Corral en Chihuahua, donde fue jefe de gabinete y luego, candidato a senador, logrando serlo por primera minoría para el período 2018-2024. Tras su errática búsqueda de ser candidato a la gubernatura de ese estado, a finales de septiembre pasado dejó la bancada del PAN con el propósito de integrarse al mencionado “grupo plural” aunque sin renunciar al partido.

En tanto, su sucesor en la dirigencia Ricardo Anaya Cortes, terminó el período en 2015 y consiguió imponerse a Javier Corral, para mantenerse en la dirigencia hasta finales de 2017. Fue cuando se hizo de la candidatura presidencial provocando inclusive la renuncia del expresidente Felipe Calderón y de Margarita Zavala, así como otras inconformidades que debieron enfrentar los interinatos de Damián Zepeda y Marcelo Torres Cofiño, hasta la elección de 2018 en la que resultó electo Marko Cortés.

Como se sabe, Ricardo Anaya enfrenta acusaciones penales y, aunque se mantiene en el PAN, su vida política está prácticamente cancelada. Respecto a Marko Cortés, quizás ninguno de los anteriores haya tenido tan mal las cosas: perdió dos gubernaturas; se le disminuyó en el último trimestre la de por sí disminuida bancada en el Senado; se enfrenta al gobernador Martín Orozco y es desdeñado por los gobernadores Mauricio Vila y Maru Campos. Prospectiva inevitable, le pinta peor que a sus predecesores.

POR ARTURO RODRÍGUEZ GARCÍA

COLABORADOR HERALDO RADIO

@ARTURO_RDGZ

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