TRES EN RAYA

Mientras tanto, el crimen que oculta la 4T

¿Cómo nombrar a quien prometió lograr un país sin corrupción, cuando la corrupción rampea al grado que el hijo de un miembro de su gabinete ha tratado de vender respiradores por arriba de su precio de mercado?

OPINIÓN

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Verónica Malo Guzmán / Tres en Raya / Opinión El Heraldo de México

No hay ánimo festivo para quienes tienen a un familiar ingresado en un nosocomio. No hay jolgorio tampoco para los que han sufrido la pérdida de un ser querido a causa de una enfermedad. Pero más allá de la tristeza, existe enojo, ira, desolación cuando se sabe que no hubo medicinas, tratamientos, materiales suficientes para, al menos, tener una esperanza.

El desabasto de medicamentos, insumos y servicios de salud no es nuevo. En otros tiempos y sexenios también se tenía, pero nunca en la magnitud que hoy se sufre. Y jamás la autoridad había enfrentado el problema haciendo uso de tanta manipulación e hipocresía.  

Quienes sufren este desprecio, no solo sienten un dolor profundo, saben del abandono por parte de las autoridades que juraron respetar la Constitución y velar por la integridad del país en su conjunto.

No hay pretextos ni sinrazones que puedan ocultar la tragedia que viven miles de familias. Fue un crimen negarla por tanto tiempo, ha sido un crimen permitirla y es un crimen querer ocultarla ahora.

El presidente dijo que se dejaría de llamar Andrés Manuel si no resolvía de inmediato el mencionado problema. Pues bien, el plazo venció hace ya tiempo y se cumplieron tres años de desabastos generalizados. Es momento de rebautizar al mandatario. ¿Qué nombre quiere ponerle al Señor López? Porque seguimos sin medicinas. Se termina 2021 y continúa el engaño a los enfermos y a sus familiares.

¿Cómo llamar a quien no cumple su palabra? ¿Quién ve cómo la gente clama por medicinas y en lugar de dar solución a dicho suplicio prefiere decir que los “conservadores” se alían a los padres que ven moribundos a sus hijos?

¿Qué nombre ponerle a quien dice que ya se compraron los medicamentos cuando tan solo en el IMSS falta comprar el 91% de las medicinas, es decir más de 73 millones de piezas solo para arrancar el 2022?

¿Cómo nombrar a quien durante más de 30 meses culpa a empresas, laboratorios, a otros países, a los mismos enfermos, del desabasto? A todos menos a su equipo.

¿Cómo llamar a quien prometió un sistema de salud pública similar al de Dinamarca y ni siquiera alcanza los niveles de países subdesarrollados? ¿Cómo denominar la incompetencia, la desidia mientras miles de personas fenecen por falta de medicinas? ¿A quien desapareció el Seguro Popular y lo suplió por un mamotreto inservible? 

¿Cómo nombrar a quien prometió lograr un país sin corrupción, cuando la corrupción rampea al grado que el hijo de un miembro de su gabinete ha tratado de vender respiradores por arriba de su precio de mercado?

¿Cómo llamar a quien juró llevar al ejército a los cuarteles y ni siquiera cuando ellos reparten vacunas y manejan ahora la COFEPRIS han logrado tener las medicinas necesarias? 

¿Cómo denominar a quienes inauguran hospitales a sabiendas de que no tienen los insumos para operar los mismos, como sucedió en Baja California con el servicio de Oncocrean recién inaugurado? 

Hay muchas formas de llamar, nombrar, denominar, apelar a una persona. El presidente de la República puede prometer cambiarse el nombre, pero aquí lo único cierto es que el desabasto se ha tornado en un crimen de grandes proporciones. Y a quien no puede solucionarlo (él y su equipo de trabajo) solo puede llamársele por lo que es: inepto, mentiroso y traidor. El silencio de los muertos así lo exige.

POR VERÓNICA MALO
VERONICAMALOGUZMAN@GMAIL.COM
@MALOGUZMANVERO

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