COLUMNA INVITADA

Juan José Arreola, conocedor profundo de los mecanismos del cuento

A su llegada a la Ciudad de México, se inscribe en la Escuela de Teatro del INBA, recibe clases de Fernando Wagner, Xavier Villaurrutia y Rodolfo Usigli, quienes lo inducen a lecturas de autores de teatro

OPINIÓN

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Rubén Martínez Cisneros / Colaborador / Opinión El Heraldo de México

El escritor Juan José Arreola murió el 3 de diciembre de 2001, hace 20 años. Plasmó las siguientes palabras: “Yo señores, soy de Zapotlán el Grande. Un pueblo que de tan grande nos lo hicieron Ciudad Guzmán hace cien años. Pero nosotros seguimos siendo tan pueblo que todavía le decimos Zapotlán… Zapotlán ha resultado para mí la novia más difícil de olvidar”.

El primero de enero de 1937 llega a la ciudad de México, su primera impresión nos la narra en su libro, “El último juglar Memorias de Juan José Arreola, de Orso Arreola, “El tren hizo su entrada triunfal en la antigua estación de Colonias. Me invadió una inmensa alegría, bajé de el tren y caminé entre gritos y olores alimenticios. Los pasajeros de segunda nos mezclamos con los primera y creció la confusión de los equipajes. Los cargadores llevaban todo tipo de bultos y mercaderías. Sacos de azúcar, jaulas con animales, muebles, cajas de fruta. El tren parecía un cuerno de la abundancia”.

A su llegada a la Ciudad de México, se inscribe en la Escuela de Teatro del INBA, recibe clases de Fernando Wagner, Xavier Villaurrutia y Rodolfo Usigli, quienes lo inducen a lecturas de autores de teatro, entre ellos Meyerhold, Stanislavski, Dachenco, Bolewslavski, fue por esos tiempos cuando adquiere su primer empleo como vendedor de sandalias y conoce a su primer amor de nombre Cora.

El 11 de junio de 1944 contrae nupcias con Sara Sánchez, con quien sostuvo un intercambio epistolar; posteriormente las 56 cartas fueron editadas bajo el título Juan José Arreola Sara más amarás Cartas a Sara; el 11 de enero de 1942, le escribe, “Sarita: No pienses que me olvido de ti. Del modo como yo te quiero, no hay lugar a ningún cambio. Pienso en ti siempre, y estás muy dentro de mi corazón”.

Tiempo después, Arreola viaja en diciembre de 1945 a Paris por invitación del actor Luis Jouvet, a su regreso vuelve a la ciudad de México y se relaciona con los escritores, Juan Rulfo, Ali Chumacero, José Luis Martínez y Antonio Alatorre e inicia su producción literaria, se publica Varia invención (1949), Confabulario, (1952), Bestiario (1959), del que Pável Granados señala que es un texto dictado por Arreola a José Emilio Pacheco en un paseo por Chapultepec y La feria (1963) entre otros títulos, por otra parte, acerca de los escritores Giovanni Papini y Marcel Schwob, dice son “los principales fundadores de mi estilo”.

Por su parte, el escritor Felipe Garrido, señala, “Arreola, es “Dueño del oficio, conocedor profundo de los mecanismos del cuento, Arreola es un prodigio de economía, de no decir sino lo esencial”.

Además de trabajar en el Fondo de Cultura Económica como corrector de pruebas de imprenta y traductor, en sus Memorias, Arreola nos dice que desde 1930 transitó por diversos oficios; vendedor ambulante y periodista; mozo de cuerda y cobrador de banco. Impresor, comediante, panadero y locutor de radio.

POR RUBÉN MARTÍNEZ CISNEROS
COLABORADOR

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