COLUMNA INVITADA

El acuerdo más grande por la reforestación del planeta

El plan, impulsado por Reino Unido y Estados Unidos, de la mano de la ONU, tiene como principal objetivo tratar de revertir la deforestación para el año 2030

OPINIÓN

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Luis Miguel Martínez Anzures / Colaborador / Opinión El Heraldo de México

La deforestación que el planeta ha tenido a lo largo de los últimos dos siglos no ha tenido precedente alguno a lo largo de la historia. Sin duda alguna, este fenómeno ha terminado por afectar de manera sustancial el funcionamiento de los ecosistemas en la mayor parte de las regiones del mundo.

De acuerdo con el sistema dinámico de alertas de monitoreo, Global Forest Watch, los bosques proporcionan alimentos y medios de vida, ayudan a limpiar el aire y el agua, benefician la salud humana, siendo un hábitat esencial para la vida silvestre, además de regular las lluvias y ofrecer protección contra inundaciones. Por desgracia, todos estos elementos de cuidado natural se han ido perdiendo a través de la intervención de la actividad humana en los hábitats naturales.

Por ello, cuidar y reparar los bosques es una de las tareas más apremiantes para reducir la temperatura del planeta y con ello, sus mortales efectos sobre la cadena de producción de alimentos y conservación de sus especies. Por eso el primer gran anuncio de la Cumbre Climática de Glasgow (COP26), fue precisamente el acuerdo de 100 países para la reforestación mundial.

El plan, impulsado por el Reino Unido y Estados Unidos (EU), de la mano de las Naciones Unidas, tiene como principal objetivo, tratar de revertir la deforestación para el año 2030. Entre los países que se han sumado al pacto, además de los impulsores, destacan China, la Unión Europea (UE), Brasil, Rusia, Colombia, Congo e Indonesia.

Los 100 países que firmaron el acuerdo representan alrededor del 85 por ciento de los bosques en el mundo. De momento se trata de una declaración, que ya firmaron Joe Biden, Boris Johnson, Xi Jinping, Jair Bolsonaro, Vladimir Putin e Iván Duque, con la mirada puesta en tratar de proteger vastas áreas forestales, que van desde la taiga del este de Siberia, hasta la cuenca del Congo, hogar de la segunda selva tropical más grande del mundo.

¿Pero qué es lo que sigue en el camino por cristalizar esta serie de esfuerzos? Los gobiernos se deberán poner de acuerdo para sumar cerca de 20 mil millones de dólares para poder ayudar a los países en desarrollo a reducir la deforestación, restaurar tierras degradadas y hacer frente a los incendios forestales.

Más de 30 inversores del sector privado proporcionarán al menos otros 7 mil millones de dólares y los gobiernos de los países más ricos, 12 mil, pero los plazos también son amplios: entre 2022 y 2025. Aunado a ello, los científicos han explicado que los bosques son ecosistemas fundamentales para absorber, neutralizar y fijar dióxido de carbono, el principal gas de efecto invernadero de la atmósfera.

Sin embargo, el valor de la madera como producto básico y la creciente demanda de tierras agrícolas y de pastoreo están dando lugar a una tala generalizada y, a menudo, ilegal de bosques, especialmente en los países más pobres.

Esta situación debe encontrar una regulación y vigilancia internacional por parte de todos los países firmantes en este convenio normativo, si lo que se desea es que exista un cambio sustancial en materia de protección al medio ambiente y la conservación de los recursos naturales a futuro. Todas las esperanzas de un mejor futuro para la humanidad están puestas en los resolutivos de la COP26.

POR LUIS MIGUEL MARTÍNEZ ANZURES
PRESIDENTE DEL INSTITUTO NACIONAL DE ADMINISTRACIÓN PÚBLICA

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