COLUMNA INVITADA

¿Por qué seguimos repasando nuestro federalismo?

Cada modelo federal es distinto, respondiendo a las circunstancias de la nación de que se trate

OPINIÓN

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Enrique Quiroz Acosta / Colaborador / Opinión El Heraldo de México/

Grandes pensadores de la vida nacional se pronunciaron respecto de lo complejo que implica el sistema federal en general. Y en el caso mexicano, el análisis histórico y específico resulta especialmente interesante, y también de manera muy significativa, complicado.

Desde su origen, el pronunciamiento categórico de fray Servando Teresa de Mier resultó muy ilustrativo y trascendental, en cuanto a las inconveniencias prácticas de un modelo como el federal. En efecto, el surgimiento de la nación mexicana nos muestra, desde sus primeros años, la compleja situación y muy relevantes condiciones en las que se encontraba la nación.

La elevada y extendida pobreza, así como la también muy extendida ignorancia hacían muy complicado generar modelos e instituciones que dieran gobernabilidad a la nación desde sus umbrales.

En todo esto también es muy contundente don Emilio O. Rabasa, en su obra fundamental La constitución y la dictadura.

Seamos claros, se optó por la forma de Estado Federal, no por una suerte de capricho o “imitación extra lógica” como nos han señalado algunos, respecto de Estados Unidos de América, sino para unir lo que estaba desuniendo.

Empero de lo anterior, cada modelo federal es distinto, respondiendo a las circunstancias de la nación de que se trate. No es comparable, por ejemplo, el modelo federal de Canadá, con el de Estados Unidos, por lo menos de manera lineal, en muy diversos aspectos.

Cada nación corresponde a circunstancias específicas. El federalismo mexicano es un federalismo de cooperación, coordinación y concurrencia.

Durante la historia, observa tendencias centrípetas y otras, centrífugas, en cuanto a que en ocasiones y épocas muy prolongadas observó un énfasis en acumulación de atribuciones en el gobierno federal y en otras con intentos de llevar mayores ámbitos a la esfera de las entidades federativas. A partir de algunas décadas se consideró que era necesario fortalecer a los Estados.

La realidad es que sin aut éntica capacidad y autonomía financiera, resulta infructuoso el actuar de lo s Estados. También es cierto que en la medida en que se le otorg ó mayor fuerza y campo de acción en general, a dichos Estados, en diversas ocasiones también se observó fenómenos de mayor corrupción en diversas localidades y no necesariamente incrementos significativos en la prestación de servicios públicos.

Todo lo anterior trajo consigo que en nuestros días se plantee la necesidad de establecer controles m ás efectivos y revisar los campos de actuación de las entidades federativas, sobre todo en algunas materias concurrentes.

Se requiere un cambio estructural para que fortalezcan sus propios ingresos. Además, deben generar efectivos modelos de control y asumir realmente las responsabilidades de sus actos, para que no simplemente transfieran sus deudas, sin responsabilidad alguna. Un federalismo sano es un federalismo que sirve a la nación .

POR ENRIQUE QUIROZ ACOSTA 
ABOGADO Y COLABORADOR

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