COLUMNA INVITADA

“Como digo una cosa, digo la otra” La Chimoltrufia … perdón … la opinión pública

Los humanos anteponemos nuestros juicios y sentimientos ante nuestra calidad de humanos; cuando lo hacemos convertimos los nutrientes de la opinión pública

OPINIÓN

·
Óscar Sandoval / Colaborador / Opinión El Heraldo de México

Los humanos anteponemos nuestros juicios y sentimientos ante nuestra calidad de humanos; cuando lo hacemos convertimos los nutrientes de la opinión pública en veneno que no siempre mata, pero aletarga. Así nos transformamos y enfrentamos a la reforma de “ya sabes que”: en lo político, la opinión pública y muy alejado de lo técnico, que es lo que en verdad trasciende porque es origen de que nuestra vida de clase media sea infinitamente más cómoda que la de Luis XIV en Versalles.

Vayamos al terreno de la opinión pública. De acuerdo con el sitio polls.mx, el 69.8% de los encuestados votaría a favor de la reforma eléctrica promovida por el presidente López Obrador.

En contraste, en agosto de 2013 BCG-Excélsior publicó: “63% apoya la reforma energética” y “la opinión pública (58%) está a favor de que se incluya en la Constitución el permiso para que Pemex se asocie con empresas privadas”. Entre 2013 y 2021 el único escándalo-común denominador que sucedió fue la presunta excesiva corrupción y la presunción de que para votar una reforma mayoritariamente apoyada por la población se pagaron moches a los legisladores.

Durante ese tiempo no hubo crisis económica causada por estas reformas u otros factores internos que nos sacara a la opinión pública de nuestra zona de confort económica o que nos hiciera exigir que esa reforma se revertiera. Argumentar que al votar por el presidente López Obrador manifestamos acuerdo con esta reforma requeriría que toda acción y decisión de gobierno hubiese sido expuesta en la campaña. También haría inútil la votación sobre la cancelación del NAIM, porque sobre esa sí que nos advirtieron durante el proceso electoral.

El cambio rotundo de opinión en estos nueve años no está vinculado con los resultados y objetivos técnicos de la reforma energética de 2013, sino de los vientos de la política. Caer en ese juego implica que prender tu computadora o cargar tu celular sea resultado de una decisión ideológica.

En lo personal no siento que nadie me tenga que devolver la electricidad porque nunca fue mía, desde que tengo uso de razón, se paga por la transformación y producción de ésta a la institución gubernamental encargada de hacerlo o comprarla a algún privado. Yo por lo que es mío, no pago.

Tal vez en el terreno de las percepciones no bajaron los recibos de los energéticos, pero tampoco hubo alzas no temporales significativas. Esto teóricamente quita fuerza a los argumentos que quieren centrar en el precio la votación a favor de la reforma.¿Qué fue lo único que pasó? El escándalo político y la publicidad alrededor de la presunta corrupción, lo inmoral sobre lo legal, pero ante todo la vulnerabilidad de la opinión pública que parece no tener nombre, pero que en realidad somos tu y yo.

La discusión política – legislativa seguirá curso y una vez más México veleta antepondrá sus juicios y sentimientos por encima de su propio destino.

#LecturaRecomendada “No se le proporcionó información completa, objetiva y veraz” podría ser sentencia de cualquier mexicano todas las mañanas, pero no, es la que se dio a Pablo Reinah quien recientemente publicó “El Caso Florance Cassez: Mi testimonio”; en el que nos relata cómo el poder juega con la opinión pública, pero también con quienes tienen como profesión y función social informarnos. Voto porque el debido proceso sea en los juzgados, pero también en todo lo que cambia la vida de las personas y esa es también la opinión pública.

POR ÓSCAR SANDOVAL SAENZ
CONSULTOR, SOCIO DE 27 PIVOT
OSANDOVALSAENZ@27PIVOT.COM
@OSANDOVALSAENZ

MAAZ