#Ruta2021 ¿Transparencia o propaganda?

Los votantes mexicanos acudirán a las urnas acompañados del coronavirus

#Ruta2021 ¿Transparencia o propaganda?
Alejandro Cacho / Touché / Opinión El Heraldo De México

La disputa entre el actual Presidente de la República y el Instituto Nacional Electoral está lejos de terminar. El fondo de sus diferencias es la injerencia presidencial en temas electorales. Para nadie es un secreto, ni una sorpresa, que Andrés Manuel López Obrador no ha dejado de ser jefe de su partido, en permanente campaña electoral. Todo lo que piensa, dice o hace tiene un solo fin: obtener el mayor beneficio electoral posible. Pierde de vista que desde hace dos años es el Presidente de México.

López Obrador tiene una poderosa razón para comportarse así. Ganar la Presidencia de la República no era el fin, sino el medio. Su verdadero objetivo es instaurar un nuevo régimen. Convertirse en el fundador y protagonista de su Cuarta Transformación.

López Obrador es un hombre al que le gusta concentrar el poder. No lo comparte, ni lo discute. Su declaración del 24 de septiembre pasado lo dibuja de cuerpo entero. Ese día pidió a los funcionarios del gobierno lealtad ciega. Sabe que para conseguir todas las reformas constitucionales y leyes que le permitan lograrlo, requiere del control absoluto del Poder Legislativo. En el Senado no tiene problema. La Cámara de Diputados estará en disputa en un contexto complicadísimo que nadie imaginó.

Los votantes mexicanos acudirán a las urnas acompañados del coronavirus, el pésimo manejo de la pandemia; los números manipulados -muy por debajo de la realidad- de contagios y muertes. La crisis económica; la pérdida de empleos; la falta de apoyo a las pequeñas y micro empresas; los resultados del programa de vacunación que, al día de hoy, son paupérrimos.

La duda es qué logotipos tacharán en las boletas. Si darán su voto de confianza al presidente o si votarán por algo o alguien distinto. Con el argumento de que la conferencia mañanera es un instrumento de información y rendición de cuentas, López Obrador la defenderá hasta el último aliento. Pero, ¿qué es realmente la conferencia mañanera de Palacio Nacional, un ejercicio de transparencia e información o un instrumento de propaganda?

Es las dos cosas, pero la mayor parte del tiempo es propaganda. Se da información, sí. No siempre cierta y muchas veces incompleta. Eso sí, solo información sobre lo que le interesa o no incomoda al presidente. Aquellos temas que no le gustan, simplemente los pasa por alto. No olvidemos que por orden presidencial hay otras conferencias diarias para informar sobre economía, educación y la pandemia de coronavirus.

Prácticamente no ha pasado una sola conferencia mañanera -desde que López Obrador es presidente- donde no haya criticado, dividido, mofado, denostado, menospreciado, atacado o agredido a quienes no piensan como él. Igualmente, donde no haya protegido, justificado, defendido, impulsado, promovido sus decisiones, proyectos, obras, programas sociales, familiares y funcionarios.

El debate sobre las conferencias mañaneras seguirá vigente de aquí a la elección. Se reavivará en abril, cuando comiencen legalmente las campañas, porque habrá que decidir si dejan de transmitirse por la radio y televisión del gobierno, o no.

 

POR ALEJANDRO CACHO
CACHOPERIODISTA@GMAIL.COM
@CACHOPERIODISTA


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