El "buen" vecino

Se avizora entre vecinos, la peor relación en los últimos 150 años con Estados Unidos

El "buen" vecino
Martha Gutiérrez / Columna Invitada / Opinión El Heraldo de México

En realidad casi nadie quiere a su vecino. Sobrellevamos la relación, nos saludamos, somos amables, incluso en ocasiones hasta empáticos, pero la verdad es que son relaciones muy complejas que involucran derechos como el de propiedad, posesión, uso, goce y disfrute, y por otra servicios públicos como recolección de basura, pavimentación, agua, alcantarillado, iluminación, entre otros, y hasta sentimientos y principios profundos como la música, el olor, fiestas, ruidos, hábitos, formas de ser, etc.

Los pleitos entre vecinos en nuestra sociedad son conocidos.  ¡Vaya! La rosa de Guadalupe y cualquier telenovela se queda corta.

Sin embargo, uno activamente elige esa relación cuando se es vecino. La estrategia y forma la tomamos en el día a día y está dentro de nuestra esfera de decisión.

En un asunto entre naciones y relaciones internacionales en el caso de México, la relación la lleva exclusivamente el Ejecutivo federal. Así lo establece la Constitución y también determina que el Poder Legislativo da acompañamiento al mismo y en algunos casos refrenda a través de la votación sus nombramientos, resoluciones y Tratados Internacionales.

La estrategia de Andrés Manuel López Obrador y Marcelo Ebrard fue apostar por Donald Trump y ya se empiezan a ver las consecuencias de esa jugada política. Más negativo no puede ser. El caso Cienfuegos, la frialdad de Biden, y las propuestas que anticipa el Presidente electo de aquel país que dan un giro profundo a la migración y su aproximación del gobierno mexicano y norteamericano, la reactivación económica y demás temas es sólo un adelanto de lo que vendrá.

Se avizora entre vecinos, la peor relación en los últimos 150 años.

Por supuesto, está relación, junto con el COVID-19 y las torpezas burocráticas podrán definir el sexenio de AMLO .
Biden, ha puesto especial atención a una política energética que pone énfasis en la transición hacia fuentes renovables, en contraste con la política que encabeza Rocío Nahle que apostó por los viejos fósiles, los más sucios (combustóleo), e incluso "invertir" en una inviable refinería.

Biden, apuesta por una política que subraya el origen migrante de EU y da oportunidad, por primera vez en su historia, a un camino hacia la naturalización de inmigrantes, mientras tanto Ebrard y López Obrador aceptando la política ultra conservadora de Trump, apostaron por contener con la guardia nacional la inmigración, al autoconsiderarse como tercer país seguro.
Biden se aleja del populismo (tanto en discurso como en acción), de las agresiones a la prensa y al extraño puritanismo ideológico para presentarse como alguien abierto, plural e incluyente, mientras que AMLO se radicalizó al pretender asegurar su base, que hasta ahora excluye fundamentalmente a las clases medias.

El caso de Cienfuegos habla por sí mismo. Aproximaciones absolutamente distintas, que crearán un verdadero problema por su naturaleza, seguridad del hemisferio, pública e interior y sobre todo la perspectiva del mundo.

En la visión insitucional, Biden se aleja de la carnicería de Trump al vituperarlas, manipular e incluso involucrar a funcionarios en juicios, marrullerías y oscuridades. La relación con AMLO será la más distante, incluso, en esa materia.
Definitivamente las cosas no pintan bien con nuestro vecino, y por supuesto que no podemos vender la casa y mudarnos a otro lado, aunque en la historia de México ya Santa Anna puso un ejemplo.

¿Verdad?

Es pregunta.

POR MARTHA GUTIÉRREZ
ANALISTA EN COMUNICACIÓN POLÍTICA
@MARTHAGTZ


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