La democracia a prueba

¿Y esto por qué es un asunto de todas y todos? Porque el número de encargos de elección popular ponía a prueba también la capacidad logística e instrumental del árbitro electoral tanto en lo federal como en lo local

La democracia a prueba
Daniel Serrano / Columna Invitada / Opinión El Heraldo de México

Desde que se avecinaba el proceso electoral del 2021 ya se le calificaba como el más complejo de la historia en nuestro país, la mayor complejidad era la obvia: el número de encargos a elegir cambiará o ratificará la correlación de las fuerzas políticas y por lo tanto el proyecto de país que todos los días está en juego.

¿Y esto por qué es un asunto de todas y todos? Porque el número de encargos de elección popular ponía a prueba también la capacidad logística e instrumental del árbitro electoral tanto en lo federal como en lo local, y al mismo tiempo la capacidad de todas las fuerzas políticas para resolver su política de alianzas y contradicciones internas.

A este escenario ya de por si complejo se suma la pandemia, que amenaza como nunca la participación en una elección intermedia en la que generalmente la ciudadanía participa menos. La elección en Hidalgo y Coahuila puede ser ilustrativa de los desafíos que impone la crisis de salud; por un lado, la utilización de alguna modalidad de voto electrónico (sin que haya unanimidad al respecto), la implementación de campañas que estimulen la participación ciudadana, la modalidad de las campañas con una mayor tendencia a lo digital y con ello el perfeccionamiento en los mecanismos de medición y fiscalización. Pero estas elecciones también deben ayudar a prevenir lo que atestiguamos de parte de los partidos tradicionales y donde la autoridad electoral esta obligada a tener una actuación más protagónica; medios de comunicación documentaron la vileza de los partidos de la derecha que lanzaron a las calles vehículos con sonidos alarmantes para generar pánico entre la población e inhibir que salieran a votar, bajo una formula conocida en el ambiente electoral: entre menor participación ciudadana mayor posibilidad de éxito de quienes compran el voto, de quienes por principio hacen política clientelar.

A esta complejidad instrumental hay que añadir la eminentemente política, la eventual confección de un bloque de derecha en el EdoMex como el que se ha constituido a nivel nacional el PRIANRD, que dejando de lado las máscaras se aproxima sin rubor alguno a la renuncia de sus postulados ideológicos demostrando que eran ciertos los señalamientos de AMLO “representan lo mismo” “luchan por el poder por el poder mismo, sin principios, sin ideales”. Las dirigencias estatales de esos partidos saben que en política no aplica la aritmética simple y que hay sumas que restarían, pero también saben que la decisión no esta en sus manos ni en manos de sus militancias sino de ese pequeño grupo que lleva décadas usando sus siglas y colores en beneficio de intereses de una minoría rapaz.

Y, por si fuera poco, el estado más importante electoralmente del país arranca con la incertidumbre de cuántos encargos en los municipios se elegirán. Hasta el momento de la publicación de esta columna la decisión de la surte que correrá la reducción de síndicos y regidores esta en el aire, en manos de la Suprema Corte. En el EdoMex la democracia a prueba.

 

POR DANIEL SERRANO
*LIDERAZGO POLÍTICO DE IZQUIERDA EN EL EDOMEX


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