El carbón y la transición energética

En algunos países el carbón es la base no solamente de su economía sino de su propia sobrevivencia

El carbón y la transición energética
Manuel Rodríguez / Colaborador / El Heraldo de México

En 2020 a partir del cisma de la pandemia, se ha generado un intenso debate en torno al horizonte del sector energético; donde más allá de las divergencias en las proyecciones planteadas, prevalece un consenso en torno a la lucha contra el calentamiento global y una mayor presencia de las energías renovables en detrimento de los combustibles fósiles.

Sin embargo, esta transición no es lineal, ni mecánica; es un proceso sumamente complejo, donde intervienen una inmensidad de factores e intereses; así, lo deja al descubierto la revista The Economist, en su edición del pasado 5 de diciembre, donde a partir de la historia del carbón, analiza la importancia que aún tiene para algunos países asiáticos; así como las dificultades y vericuetos que representa su desplazamiento en la matriz energética.

No se puede omitir, que el carbón fue la base de la Revolución Industrial y el desarrollo de Occidente; así como del despegue económico de China; en la actualidad representa el 27 por ciento de la energía utilizada en el planeta, y genera el 39 por ciento de las emisiones anuales de CO2.

Existe una ambivalencia en la disminución del consumo de carbón; por un lado, en Occidente, Inglaterra cerrará las últimas centrales eléctricas de carbón; en Estados Unidos la industria del carbón está declinando; y las políticas gubernamentales, créditos fiscales y subsidios para las energías renovables, han elevado el costo de capital del carbón.

Sin embargo, en Asia el consumo de carbón continúa creciendo y representa el 77 por ciento del consumo mundial; China quema más de dos tercios del total, seguido de la India, donde el carbón se utiliza para generar casi las tres cuartas parte de electricidad; y es el principal energético en economías como Indonesia y Vietnam.

China, representa verdadera paradoja; por un lado, se comprometió ante la ONU, lanzar una revolución verde para lograr la neutralidad de carbono antes de 2060; pero, el crecimiento de la generación de energía mediante el carbón entre 2000 y 2012, impulsó el aumento de su Producto Interno Bruto por persona en un 200 por ciento.

La construcción de plantas de carbón en China continúa en expansión; los gobiernos de las provincias en 2020 han dado permisos para agregar más de 17 gigavatios (GW). Además, los inversionistas chinos tienen previsto instalar plantas de carbón en otros países para agregar 74 GW; en la actualidad, generan 314 millones de toneladas de dióxido de carbón anuales.

Todo lo anterior, deja en claro que en algunos países el carbón es la base no solamente de su economía sino de su propia sobrevivencia, representando una fuerza política, como el caso de la India donde 270 mil trabajadores trabajan en Coal India, y los bancos estatales financian su desarrollo. Esto es solamente una mirada a los desafíos que tiene por delante la transición energética en curso.

POR MANUEL RODRÍGUEZ
PDTE. COMISIÓN DE ENERGÍA EN SAN LÁZARO
WWW.MANUELRODRIGUEZ.MX


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