Fin de la Subcontratación

El gobierno está a la caza de ingresos y tiene urgencia por cubrir los más de 100 mil millones  que tiene presupuestados para 2021 en los elefantes blancos de la refinería de Dos Bocas

Fin de la Subcontratación
Fausto Barajas/ Colaborador/ Opinión El Heraldo de México

El gobierno de López Obrador busca eliminar del régimen de subcontratación laboral  conocido como outsourcing; aduciendo que es en beneficio de los trabajadores, pero la  razón de fondo parece explicarse como una medida recaudatoria. 

El gobierno está a la caza de ingresos y tiene urgencia por cubrir los más de 100 mil millones  que tiene presupuestados para 2021 en los elefantes blancos de la refinería de Dos Bocas,  el tren maya y el aeropuerto de Santa Lucía.  

En octubre de 2019 el senador Napoleón Gómez Urrutia propuso una nueva regulación para  la subcontratación, misma que fue rechazada a inicios de 2020, antes que los ingresos  públicos se vieran afectados por la crisis económica. 

La reforma a la figura de subcontratación que presentó la semana pasada el presidente  López Obrador consiste en la eliminación de la subcontratación de personal, la regulación  de servicios y obras especializados, la regulación de las agencias de colocación y mayor  castigo a quienes no paguen sus impuestos vinculados en materia laboral. 

Estos cambios pueden afectar a cerca de 5 millones de trabajadores mexicanos que se  encuentran laborando bajo la figura de la subcontratación, en especial en los sectores de la  manufactura, turismo y otros servicios.  

El fin de la subcontratación no mejorará las condiciones de vida de los trabajadores y  tampoco será el remedio recaudatorio que espera el gobierno para pagar los caprichos  presidenciales

Con la reforma laboral de 2012 se habían dado pasos para la flexibilización del mercado  laboral en México, sin embargo, en otros países también se ha avanzado y México pierde  competitividad. 

De acuerdo con el Índice de Competitividad Global (GCI) del Foro Económico Mundial, el  país pasó del lugar 113 en 2012 al lugar 94 en 2015 en el indicador de flexibilidad de  contratación y despido laboral, pero en 2019 se ubicó en el lugar 107. Cabe señalar que los países con mayor flexibilidad laboral también son los que tienen menor  porcentaje de trabajo informal; por ejemplo, países como Estados Unidos, Reino Unido y  Alemania que se ubican en las posiciones 5, 11 y 16 del GCI, respectivamente, tienen  informalidad laboral por debajo del 20 por ciento, mientras que México alcanza niveles  cercanos al 60 por ciento. 

La iniciativa de reforma para la subcontratación endurecerá el mercado laboral, dificultando  la facilidad de contratación y despido, lo que se traducirá en menor movilidad en el mercado  formal, permanencia o aumento del mercado informal y construcción de barreras virtuales  a los jóvenes que se incorporen al mercado laboral. 

Parte de los argumentos que se han esgrimido de quienes apoyan la reforma están en los  bajos sueldos que se pagan a través de la subcontratación. Sin embargo, esto es  parcialmente cierto, porque las empresas grandes son las que más utilizan estos esquemas  de subcontratación y también son las que mejores sueldos relativos ofrecen en el país.  También vale la pena recordar que la subcontratación se da tanto para personal de baja  calificación como el altamente calificado. 

Cualquier reforma de tipo laboral abonará poco si no viene aparejada de una mejora en las  habilidades de la población económicamente activa (PEA) del país. México ocupa el lugar 

69 del GCI en el indicador de facilidad para encontrar empleados calificados, en el 70 por  las habilidades de sus graduados y en el lugar 99 por las habilidades digitales que tiene su  población económicamente activa. 

Esta realidad de baja competitividad laboral no se cambia con discursos, ni cobrando más  impuestos, se cambia con mejor educación y es ahí donde no quiere apostar el gobierno  actual. 

Si el gobierno quiere mejorar las condiciones de vida de los trabajadores también lo puede  hacer sin ninguna reforma legal, invirtiendo en mejores sistemas de transporte, echando  atrás a los recortes en materia de seguridad y mejorando el sistema de salud que se  deteriora a pasos agigantados.

POR FAUSTO BARAJAS
COLABORADOR


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