¿Qué estará pensando Dios de nosotros?

¡Qué pensará! De una humanidad confundida, silenciada, con miedo, aislada, añorando el pasado que parece no volver jamás

¿Qué estará pensando Dios de nosotros?
Paola Albarrán/ Aire, para pensar y dejar de pensar/ Opinión El Heraldo de México

¿Qué estará Dios pensando de nosotros? ¿Que por fin nos hicimos uno? ¿Que sentimos el dolor ajeno? ¿Que somos aliados o enemigos? ¿Que aprendimos a que nadie puede ser más inteligente que la vida? ¿Que es una extraordinaria dosis de humildad? ¿Nos quiere abrazar y explicar? Como dice mi querido Jorge Font, conferencista y maestro de vida, los golpes más fuertes de la vida nunca llegan en una invitación personalizada ni con un rotulado elegante invitando a: “vivir una pandemia”, y a vivirla lenta y dolorosamente, y ver cómo el mundo se apaga y sigue en suspenso día tras día, sin fechas en el calendario, y sin nuevos zapatos que estrenar.

Es realmente una transición de frenar el ritmo de vida en seco, aprender a vivir despacito, a descansar, y échale cabeza pues esto requiere mucha conciencia; a reinventarte, a poner a flor de piel de lo que estamos hechos, de ese hierro que se forja con tormentas, aunque ésta parece nunca terminar. Una tempestad que cambió el norte de las brújulas y la seguridad de los demás.

Es un tiempo de sostener fija la mirada ante el espejo, de tomar aire y llenarte de vida aunque parezca antinatural respirar, pues el tapabocas hay que llevar. Una pausa donde los delfines volvieron y los jabalíes salieron a pasear, los patos disfrutan las fuentes, los árboles se llenan de pájaros, y el mundo parece disfrutar sin humanos. Una realidad diferente donde hasta la primavera llegó antes, y sin darnos cuenta pasó el verano sin gente en las playas, y un otoño con hojas pero nada más, y el invierno será igual.

Es un ejercicio de claustro, quedarse en casa y rezar por los demás. “Yo me quedo en casa” no es sólo un encierro físico, es también un clavado para dentro, de arreglar nuestro cajón interior, ¿Qué sirve?, ¿Qué tiramos?, ¿Qué cambiamos de lugar para encontrar más fácil después? Para encontrarnos mejor después.

Redecora tu casa con lo que tienes, acomódalo diferente ¡Qué gran responsabilidad para lo que viene!; ahora somos conscientes de que todos somos responsables de todos. La guerra deja de ser ideológica, este virus invisible vino a destrozar. ¡Qué tiempos nos toca vivir!, cuando nos volteamos a ver virtualmente con el de a lado y sabemos que aunque debemos de estar separados, en la batalla de cuidarnos y velar por la vida misma, vamos juntos.

Siempre he pensado que la actitud en la vida es como surfear, donde necesitas estar lista para la siguiente ola, y si te revuelca tener la fuerza para subirte de nuevo a la tabla, esperar una nueva ola y montarte como si jamás te hubieras caído. Pero por primera vez siento esta sensación de tener que “flotar”, no nadar, ni trabajar con toda tu fuerza de voluntad, ni esforzarte por llegar pronto, sólo de flotar y esperar a que esto pase, y volver a empezar.

Aquí nos damos cuenta de qué es lo que vale la pena meter en la maleta de la vida y de lo que vale la pena cargar. El pasto del vecino dejó de verse más verde, pues todos, absolutamente todos lo tenemos igual. Es enfrentarte ante un montón de hojas en blanco y tener el reto de la creatividad de hacer una obra que valga la pena para después disfrutar.

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