Golpe al corazón de la 4T

La detención de Cienfuegos probablemente será usada por López Obrador como parte de su narrativa sobre la corrupción en el pasado

Golpe al corazón de la 4T
Asael Nuche / Columna Invitada / El Heraldo de México

En un hecho inédito en la historia del Ejército mexicano, se consumó la detención del General Salvador Cienfuegos, ex secretario de la Defensa Nacional. Su detención cayó como balde de agua fría para quienes han justificado la militarización llevada a cabo por Andrés Manuel López Obrador, quien llevó más lejos la invasión de la esfera militar sobre la civil con respecto a sus antecesores Peña Nieto y Felipe Calderón, contrario a lo que se hubiera esperado de un presidente de izquierda.

No pretendo señalar a toda una institución que por muchos años ha sido institucional y leal al Estado mexicano, por los presuntos delitos de los que se acusa a Cienfuegos.  Sin embargo, su detención abre una cascada innumerable de cuestionamientos sobre el uso indiscriminado y sin contrapesos de las Fuerzas Armadas mexicanas en la estrategia de Seguridad Pública y el combate al crimen organizado, así como su cada vez más amplia intervención en esferas civiles, en donde López Obrador ha justificado su presencia, según él, porque las instituciones castrenses habían estado blindadas de actos de corrupción en la era neoliberal.

López Obrador perdió la oportunidad histórica de ordenar el retiro de las Fuerzas Armadas de las calles, e impulsar una verdadera reforma de las policías en México; por el contrario, profundizó la crisis de las ya de por sí débiles corporaciones de seguridad civiles al ordenarle a Sedena asumir el mando operativo de la Guardia Nacional. La vieja historia de que los militares son inmunes a la corrupción se cae a pedazos con la aprehensión de Cienfuegos, y convierte a la narcopolítica en México en un tema crucial de la agenda de seguridad nacional de Estados Unidos.

En mayo del 2020 anticipé en este espacio el riesgo de politización en el Ejército y manifesté mi preocupación de que se desvaneciera su institucionalidad al tomar partido por la 4T. Previo a la captura de Cienfuegos, dos hechos llamaron la atención: 1) que el actual secretario de Defensa, Luis Crescencio Sandoval, haya pronunciado un discurso en el que defendió la intervención de ingenieros militares y soldados en múltiples tareas civiles ordenadas por el Presidente; y 2) la respuesta del área jurídica de Sedena a una columna de un periodista que cuestionó la legalidad de estas acciones. En ambos casos, el Ejército soslayó su tradición institucional de no inmiscuirse en asuntos políticos; ahí radica su neutralidad e institucionalidad, mientras que dar respuesta a las críticas de periodistas es preferible dejarlo en manos del Presidente.

La detención de Cienfuegos probablemente será usada por López Obrador como parte de su narrativa sobre la corrupción en el pasado, pero la lectura que tiene sobre su futuro es desistir de alinear al Ejército con el proyecto político de la 4T. De lo contrario, así como no había precedente alguno sobre la detención de un ex secretario de la Defensa por presuntos vínculos con la delincuencia, quizá en cuatro años, lo mismo pueda ocurrirle a quien dejará de ser el Comandante Supremo de las Fuerza Armadas de México, no por una investigación realizada en nuestro país, sino ante posibles indagatorias de autoridades estadounidenses.

Por Asael Nuche

Director de riesgos de Etellekt

@etellekt_


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