Cueva en Zacatecas da clave histórica para poner en duda teoría del Estrecho de Bering

Rastros de 30 mil años ponen en duda la teoría del Estrecho de Bering

Cueva en Zacatecas da clave histórica para poner en duda teoría del Estrecho de Bering
TRABAJO. Se identificó ADN de murciélagos, roedores, marmotas, cabras, obejas y aves. Foto: René Araujo

La cueva del Chiquihuite y la Sima de las Golondrinas, ubicadas en el municipio de Concepción del Oro, Zacatecas, son motivo de estudio y conservación dentro del Proyecto Arqueológico Cazadores del Pleistoceno en el Altiplano Norte. 

Actualmente un grupo de investigadores, en donde participan científicos mexicanos y extranjeros entre ellos de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, reveló que la cueva pudo ser ocupada por personas hace aproximadamente entre 30 mil y 13 mil años, razón que hace a este sitio invaluable para la ciencia mundial que estudia la evolución del ser humano.

Juan Ignacio Macías Quintero, profesor e investigador de la Escuela de Arqueología de la UNICACH, detalló que esta investigación implica llegar a la conclusión de que los seres humanos no llegaron por el Estrecho de Bering como se ha dicho sobre la historia de la llegada de los humanos a este continente.

“Antes se pensaba que era imposible que los seres humanos llegaran antes de 13 mil años por los bloques de hielo que había en Norteamérica, pero al parecer eso no fue un impedimento, había acá seres humanos antes de lo pensado con todo y esos bloques de hielo, por dónde cruzaron sigue siendo un misterio, entonces si cambia mucho las ideas que teníamos, porque nos enseñaron en las escuelas de cuándo y por dónde cruzaron los seres antiguos”.

Destacó que este proyecto trae consigo conocimiento muy valioso sobre la prehistoria mundial, en particular sobre las rutas de la migración humana en los tiempos originarios.

Por ahora, el INAH ha prohibido toda visita al público a las cuevas del Chiquihuite y la Sima de las Golondrinas, atendiendo las indicaciones del Consejo de Arqueología y de la Coordinación Nacional de Arqueología. 

Por Lizeth Coello

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