VIVIÓ 26 AÑOS SOLOS

Muere el hombre más solitario del mundo, era el único sobreviviente de una comunidad aislada en la Amazonia

Su pueblo desapareció luego de las incursiones de hacendados y explotadores de madera a mediados de los años noventa

MUNDO

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No se han revelado las causas de su muerte. Créditos: AFP.

Un hombre que vivía aislado desde hace casi tres décadas de manera voluntaria en la Amazonía brasileña, y que se presume era el último sobreviviente de una comunidad indígena arrasada, fue hallado muerto, informaron las autoridades. Conocido como "indio Tanaru", fue encontrado dentro de su hamaca en una choza en Tierra Indígena Tanaru, el 23 de agosto, informó la Fundación Nacional del Indio (Funai), una agencia del gobierno brasileño.

También se le conocía como "indio do buraco" ("indio del agujero") por su costumbre de abrir huecos profundos en las chozas que habitaba. Según explicó la ONG Survival, la Tierra Indígena Tanaru, en el estado de Rondonia (fronterizo con Bolivia), es como una isla de selva en medio de un mar de vastas haciendas de ganado, en una de las regiones más peligrosas de Brasil, principalmente por las actividades ilegales de minería y deforestación.

Las autoridades no indicaron la edad del hombre ni la causa de su muerte, pero dijeron que "no hubo señales de violencia o lucha". Tampoco hallaron evidencias de la presencia de otras personas en el lugar ni marcas en la vegetación.

"Todo indica que la muerte se dio por causas naturales", dijo la Funai en un comunicado. Las autoridades presumen que el hombre estuvo 26 años recorriendo solo la floresta, después de que su pueblo (que probablemente ya era pequeño) sucumbiese a las incursiones de hacendados y explotadores de madera a mediados de los años noventa.

Su historia se ha conocido en todo  el mundo. Foto: AFP.

"Con su muerte, el genocidio de ese pueblo indígena está completo", dijo FionaWatson, directora de investigación de Survival, quien visitó el territorio Tanaru en 2004. "Fue realmente un genocidio, la eliminación deliberada de un pueblo entero por ganaderos hambrientos de tierra y riqueza", afirmó.

Su existencia fue un misterio 

El "indio del agujero" fue visto por primera vez en 1996 por un equipo de documentalistas que acompañaban a funcionarios de la Fundación Nacional del Indio (Funai), una agencia del gobierno brasileño, que investigaban la masacre de su tribu.

Demostrar la presencia de indígenas en la selva de Tanaru era necesario para dar protección legal al lugar. En la filmación, inmortalizada en el documental "Corumbiara" (2009) del director Vicent Carelli, se ven unos ojos suspicaces que miran por un hueco de una choza de paja; una lanza empuñada se asoma amenazante, pero no se pronuncia ninguna palabra.

Sólo había pocas imágenes de él. Foto: AFP.

Con los años, misiones de la Funai llegaron acompañadas de representantes de tribus vecinas para intentar descubrir qué lengua hablaba y saber más sobre su pueblo.

Pero el hombre dejó claro su intención de permanecer aislado: sintiéndose amenazado, en una ocasión disparó una flecha que hirió gravemente a un miembro de la misión.

"Uno solo puede imaginar lo que este hombre estaba pensando, viviendo por su cuenta, sin poder hablar con nadie, y muy atemorizado porque cualquier forastero, para él, representaba una amenaza, debido a su terrible experiencia", afirmó Watson.

Desde entonces las autoridades solo se dedicaron a patrullar el territorio y buscar señales de que seguía con vida. En la última imagen, filmada en 2011 pero difundida siete años después, se le veía semidesnudo cortando un árbol con una hacha.

Además de los arcos y flechas que indicaban que cazaba, también hallaron huertos donde cultivaba frutas y verduras como papayas y yuca. "Preciosamente mantenidos", según Watson, que visitó el lugar en 2005. Pero lo que más fascinaba a los expertos era los agujeros, de hasta dos metros y algunos con puntiagudas lanzas en el fondo, que cavó durante sus 26 años en la selva.

Muchos han lamentado su muerte. Foto: AFP.

Según la Funai, se hallaron en total 53 viviendas del "indio del agujero" en Tanaru, todas en el mismo estilo: pequeñas chozas de paja con una única puerta de entrada y salida y siempre con un agujero adentro. Servían claramente para atrapar animales, pero expertos creen que podrían haber sido también de guarida ante los intrusos e incluso tener una función espiritual. Los agujeros son "un misterio que murió con él", zanjó Watson. Así como la historia de su pueblo.

Según la Funai, hay 114 registros de presencia de grupos indígenas aislados en Brasil, número que varía según los reportes. Según el censo de 2010, más de 800.000 personas declaraban ser indígenas en Brasil, país que actualmente tiene más de 212 millones de habitantes.  Más de la mitad viven en la Amazonía y muchos de ellos están amenazados por la explotación ilegal y a gran escala de los recursos naturales de los que dependen para sobrevivir. 

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Con información de AFP