Por calentamiento global, lagos pierden oxígeno antes que los océanos: estudio

Un grupo de científicos determinó que el declive del oxígeno es entre dos y nueve veces superior en lagos respecto al que se observa en océanos.

Por calentamiento global, lagos pierden oxígeno antes que los océanos: estudio
Lagos pierden oxígeno rápidamente por calentamiento global. Foto: Nature

Los niveles de oxígeno en los lagos de agua dulce se están reduciendo a mayor velocidad que en los océanos, en gran parte debido al calentamiento global. Así lo alerta este miércoles un estudio publicado en la revista científica Nature.

Investigadores del Instituto Politécnico Rensselaer, en Estados Unidos, han detectado que el oxígeno en lagos situados en zonas de clima templado del planeta se ha reducido un 5.5% en la superficie y un 18.6% en aguas profundas desde 1980.

Declive de oxígeno en lagos y océanos

Mientras que la pérdida de oxígeno en los océanos se ha documentado con cierto detalle, los cambios en las concentraciones de ese elemento en lagos se conoce menos debido a la ausencia de estudios detallados y sostenidos a lo largo del tiempo. Para tratar de llenar ese vacío, el biólogo Kevin Rose y su grupo de investigación han recopilado mediciones de oxígeno hechas en 393 lagos de regiones templadas, la mayor parte en Europa y Estados Unidos, entre 1941 y 2017.

A partir de esos datos, han determinado que el declive del oxígeno es entre dos y nueve veces superior en esas aguas respecto al que se observa en los océanos. Los autores del estudio creen que la menor concentración del elemento en la superficie de los lagos se debe al incremento en la temperatura del agua.

En las profundidades, en cambio, el efecto responde a una "estratificación" de las capas térmicas de los lagos, así como a una pérdida de "claridad" de las aguas.

"Toda la vida compleja depende del oxígeno. Es el sistema de apoyo para las redes de alimentación acuáticas. Si empiezas a perder oxígeno, potencialmente vas a perder especies", señala Rose en un comunicado del Instituto Politécnico Rensselaer.

Por EFE

CAR


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