¿Qué es el sobreturismo y cómo ha cambiado con la pandemia?

La cantidad desmedida de visitantes estaba poniendo en riesgo la sostenibilidad de algunos de los destinos más visitados en el mundo. Los expertos dicen que, quizás, estemos frente al final del “sobreturismo”

¿Qué es el sobreturismo y cómo ha cambiado con la pandemia?
Gracias al arribo de vuelos de bajo costo, Ámsterdam solía recibir un millón de turistas al mes: más que su población total. Foto: Especial

A finales de 2019, cuando una crisis global que paralizara al sector turístico aún resultaba inimaginable, en algunos de los destinos más populares del mundo la preocupación era la opuesta: mientras que el turismo mundial –que, entre 1950 y 2017, pasó de 25 millones de viajeros internacionales a 1.3 mil millones– seguía su camino de rápido aumento, el crecimiento acelerado de los centros urbanos y la aparición de nuevas plataformas tecnológicas que incrementaron, dramáticamente, las opciones de hospedaje, ya amenazaban con desbordar y alterar permanentemente la integridad de estos sitios. Desde que en 2016, Skift publicara por primera vez el término “overtourism”, la necesidad de idear soluciones que aliviaran la carga de visitantes en ciertos lugares se había convertido en un tema recurrente en las conferencias, convenciones y artículos especializados de una industria cada vez más preocupada por la sostenibilidad –ambiental, cultural y económica– de los destinos que la mantienen. Muchos de nuestros sitios favoritos alrededor del mundo no están preparados para recibir a las más de 1.8 mil millones de personas que, en 2030, cruzaremos alguna frontera.

En un reporte publicado en 2018, la Organización Mundial del Turismo advirtió que la capacidad de carga turística –“el número máximo de personas que pueden visitar un destino al mismo tiempo, sin ocasionar la destrucción del ambiente físico, económico y sociocultural, y una disminución inaceptable en la satisfacción de los visitantes”– estaba llegando a su límite en algunas ciudades, y propuso un listado de 68 medidas diseñadas para mejorar el manejo del flujo de visitantes en algunas de las ciudades y centros turísticos más congestionados. Y, antes de que la pandemia de la covid-19 interrumpiera la inercia natural del sector, sitios como Venecia, que, diariamente, recibía hasta 32,000 pasajeros de cruceros; y el santuario histórico de Machu Picchu, ya habían implementado nuevas medidas para regular la llegada de viajeros: la primera, prohibiendo la apertura de nuevos hoteles y restaurantes de comida rápida; el segundo, limitando, a partir de enero de 2019, el horario de visitas y el número de entradas a cinco mil por día.

3.3% era el crecimiento del sector antes de la pandemia. Foto: Shutterstock

“Parte importante del problema, es la conducta de los turistas”, afirmó Roberto Payer, director general del Waldorf Astoria Amsterdam, en un panel convocado por la red de agencias de viajes de lujo, Virtuoso, en agosto de ese mismo año, en donde expertos de algunos de los destinos más aquejados por el sobreturismo presentaron las iniciativas que han llevado a cabo, con diferentes grados de éxito. Representantes de lugares tan disímiles como Barcelona –en donde el gobierno de la ciudad ha intentado crear nuevos sitios de interés fuera del centro–, el Everest –después de que una fotografía que mostraba a cientos de alpinistas “haciendo cola” para llegar a la cima se volviera viral– y, claro, Machu Picchu, expusieron los riesgos de un ecosistema turístico que rebasa su infraestructura.

Pero, ¿será la pandemia una oportunidad para mitigar los impactos del turismo desmedido? La ciudad de Dubrovnik, en Croacia, espera que, manteniendo las últimas restricciones al número de cruceros admitidos en el puerto, las conglomeraciones de turistas no vuelvan a alcanzar los niveles de 2019; y Machu Picchu planea conservar las medidas impuestas durante la contingencia que permiten, únicamente, el acceso a 75 personas a la vez, disminuyendo el número de visitantes diarios de cinco mil a 675.

Antes de implementar medidas más restrictivas, Machu Picchu recibía 1.5 millones de visitantes anualmente. Foto: Shutterstock

Impulsado por medidas menos restrictivas que en otros países, en el tercer trimestre de 2020, México se convirtió en la tercera nación más visitada en el mundo: una posición sujeta a las circunstancias actuales del sector pero cuya presión ya empieza a reconfigurar el balance de fuerzas en algunos destinos nacionales, y apuntala la relevancia de las lecciones aprendidas en otras latitudes.


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