Viajar en avión: esta es la razón por la que debes elegir el “peor” asiento en un vuelo largo

Los vuelos largos pueden ser extremadamente cansados y agotadores, pero hay alternativas para poder sobrellevarlos

Viajar en avión: esta es la razón por la que debes elegir el “peor” asiento en un vuelo largo
Después de esta nota, no pensarás lo mismo del "peor" asiento de viaje. Foto: Especial

Los vuelos largos pueden ser un dolor de cabeza, si has viajado por largas horas sabes de las incomodidades que se presentan. Claro que los mejores destinos turísticos en ocasiones se encuentran a miles de kilómetros de distancia, y atravesar por largos vuelos es un requerimiento.

Entre las incomodidades de un vuelo de este estilo, no solo es el jetlag o la posición en la que debes permanecer durante horas. También sucede que los pasajeros que se sienten detrás de ti, te den patadas en la espalda, especialmente cuando intentas dormir.

Sin embargo, un viajero frecuente ha compartido un gran consejo para evitar esto y tener un vuelo más tranquilo y ameno en la medida de lo posible. Se trata de una alternativa que muchos rechazarán pero solo basta con conocer las razones para considerarlo.

El peor asiento...

Dentro de los aviones hay un asiento en específico que muchos usuarios consideran como el peor, nos referimos al asiento de la ventana en la parte trasera, ubicada justo a un costado de los sanitarios.

Sí, así como lo leíste. Pero espera, a continuación te damos las razones.

John Burfitt publicó un artículo en Escape.com donde reveló que en sus últimos vuelos ha optado por el “peor” asiento. Si bien algunos pueden desanimarse al sentarse tan cerca de los sanitarios por temor a los malos olores, John afirma que en realidad puede ser el mejor lugar para sentarte y relajarte.

El usuario explicó que de pasar a largos vuelos siendo pateado en la espalda por los pasajeros, juró no volver a tener una experiencia similar. Pero en una ocasión, y hacia el final del viaje, caminó por el pasillo para ir al baño y de pronto se percató de que no había nada detrás de la última fila de asientos, más que una pared. Por lo que si se sentaba ahí, nadie podría patearlo de nuevo.

En su próximo vuelo, escogió este asiento y explicó:

"Mientras me acurrucaba en esa esquina, descubrí de qué se trata el verdadero amor por las aerolíneas. Acababa de encontrar el mejor asiento en el avión".

 

sn


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